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ETAPA 9

Tour de Francia. Pogacar da otro mordisco y Movistar roza la gloria en Puy de Dome

Tour de Francia. Pogacar da otro mordisco y Movistar roza la gloria en Puy de Dome
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(Foto: EFE)
domingo 09 de julio de 2023, 23:29h
Woods adelantó a Jorgenson a 300 metros de la meta de la mítica cima. Vingegaard vuelve a perder tiempo. Clasificaciones

Día grande de ciclismo. Los equipos de los favoritos para llegar a París de amarillo y los de los cazadores de victorias emblemáticas subrayaron este domingo, sin lugar a dudas. La organización del Tour de Francia preparó un recorrido de 182,4 kilómetros que salió de Saint Léonard de Noblat y llegó al mítico ascenso del Puy de Dôme. Un total de 35 años hacía que la carrera no pasaba por esta suerte de volcán sagrado al que se sube en espiral, con rectas largas y unos últimos cuatro kilómetros infernales. El lugar, legendario para este deporte desde que Fausto Coppi lo inaugurara en 1952 y declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO, auguraba batalla por su capacidad de encumbrar y enterrar aspirantes. Y así fue, con gloria para Michael Woods y cornada de varias trayectorias para Movistar.

El pelotón permitió de salida que la numerosa fuga ganara una minutada de margen y se jugara el triunfo de etapa. Amortizó el brete, sobre todo, un grupo reducido de escaladores del que saltó Matteo Jorgenson, el prometedor estadounidense del equipo español, en busca de la corona. Se fue en solitario tras lanzar un ataque efectivo a 47 kilómetros de la meta y comenzó el ascenso con más de un minuto de ventaja sobre sus perseguidores. Incluso dispuso de ese colchón antes de afrontar el muro postrero. Pero las fuerzas le abandonaron y en los últimos dos kilómetros se desinfló. Esta flaqueza sobrevenida favoreció a la colosal remontada de Woods. El canadiense superó por el camino a Pierre Latour (TotalEnergies) y Mohoric, antes de cazar a Jorgenson a 300 metros del final. Cruel resultado para Movistar, que ya paladeaba su primer triunfo en la 'Grande Boucle' desde 2019.

Woods, tras los pasos de Coppi, Ocaña o Bahamontes

El espectáculo se amplió, también, hasta el grupo de favoritos. En ese elitista vagón volvieron a viajar los miembros del 'Top-10' de la clasificación general y el Jumbo Visma quiso hacerlo explosionar una vez más. Wilko Kelderman aceleró sobremanera en un esfuerzo que estaba destinado a ser rematado por Sepp Kuss, pero al gregario americano le falló el fuelle en el momento de lanzar a su jefe de filas. Se dio un desgobierno repentino, inesperado, en las inacabables rampas del volcán de Auvernia. Tanto bajó el ritmo que recuperaron terreno los rezagados y hubo de ser un secundario como Yates el que prendiera la mecha. Ahí emergió la categoría de ese talento natural llamado Tadej Pogacar.

El esloveno, otra vez desasistido por sus compañeros del UAE Emirates, se contuvo y estudió a Jonas Vingegaard antes de descerrajar un ataque atronador cuando el desnivel llegaba al 12%. Se dice que el calor no le va bien a Pogacar, teoría que fue rellenada cuando sus gregarios le vaciaron encima varios bidones llenos de agua. Sin embargo, el doble campeón del Tour disolvió esas sospechas con una aceleración que casi mandó a la lona al candidato danés. El defensor del título se cebó y concedió unos metros que ya no recuperaría. Es más, el empuje agónico del esloveno le granjeó una ventaja que se fue ampliando hasta traducirse en ocho segundos. Un nuevo mordisco, el segundo seguido en montaña, que recorta su desventaja hasta los 17 segundos. Pero, sobre todo, supone otro golpe psicológico.

No defraudó el Puy de Dome en una fecha que arrancó con emotivo homenaje al vecino más ilustre de Saint Léonard de Noblat: Raymond Poulidor. El "eterno segundón", con ocho podios en el Tour -y ninguna victoria-, recibió un sentido tributo en el que estuvo presente su nieto Mathieu Van der Poel, quien recibió una bicicleta de su abuelo. Así comenzó una etapa sensacional que discurrió por el Macizo Central y que asistió al ambicioso movimiento de los españoles Gorka Izagirre y David de la Cruz. Ambos se filtraron en la fuga que hizo camino, con ventajas superiores a los 15 minutos. El pelotón se dio un respiro tras el abrasivo arranque de carrera y a la espera de la merecida jornada de decanso de este lunes. Esa actitud alimentó a los escapados y repartió los laureles.

Pogacar desmonta al Jumbo Visma

Ya en meta, Pogacar explicó que "antes de la ascensión final no ha sido muy duro y me he dicho que tenía que intentar algo, aunque sé que Vingegaard está muy fuerte". "Quería recuperar algo de tiempo, tengo que meterle la máxima presión", añadió antes de confesar que "el año pasado aprendimos que no se pueden buscar todas las etapas, que tenemos que concentrarnos en el objetivo, que es la general". Esta última declaración hace referencia a la pérdida de gasolina que le costó el maillot amarillo en la segunda parte del Tour precedente, tras haberse exhibido en la primera semana. Suya fue la ascensión más rápida al Puy de Dome, con una media marciana de 23,7 kilómetros/hora. Woods, el ganador, marcó una subida a 19,8 kilómetros/hora.

Vingegaard, visiblemente contrariado, confía en que Pogacar repita el bajón del pasado en los últimos 10 días de carrera. "Me ha recuperado ocho segundos, no es una renta muy importante. Creo que las próximas etapas me van mejor, estoy deseando de que lleguen los Alpes (...) Estamos los dos a un nivel muy elevado y las etapas que mejor me van están todavía por delante, tengo esa suerte", remarcó en un análisis en el que admitió que "estoy contento por haber conservado el (maillot) amarillo, tenerlo tras la primera semana no entraba en nuestros planes antes de empezar el Tour".

El mejor español en la general, Carlos Rodríguez, no pudo acabar con la dupla de favoritos pero se mostró satisfecho por su rendimiento. "Se me han ido al final pero hay que ir día a día. Hemos perdido algo de tiempo pero no ha sido importante. Lo que se gana por un lado se pierde por el otro. Lo importante es ser constante cada día y no tener un mal día", expuso el corredor andaluz de 22 años, que está confirmando las extraordinarias expectativas que ha despertado en su debut en el Tour. "(Kuss) ha puesto un ritmo muy alto en la parte final y luego ha habido un parón, ha bajado la intensidad. En el último kilómetro y medio se ha ido a tope y en la parte final me han faltado un poco las piernas, pero estoy contento", relató el juvenil jefe de filas del Ineos. Se va a la jornada de descanso a dos segundos del podio.

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