En El estado de la unión. Un matrimonio en diez partes Nick Hornby, autor de otras célebres obras como Alta fidelidad (1995) o Alguien como tú (2020), nos presenta una novela breve pero intensa, donde demuestra a la perfección sus tintes como periodista y guionista (la obra ha sido adaptada a serie de tv).
El texto tiene un esquema sencillo y siendo fiel reflejo del título de la obra, consta de “diez” capítulos representando los “diez” minutos que preceden a las “diez” sesiones de terapia de pareja en la que los protagonistas, Tom y Louise, están inmersos debido a la infidelidad de uno de ellos (el primer capítulo nos desvela el problema de la pareja). La trama nos traslada hasta un pub londinense en el que ambos siempre quedan antes de su sesión de terapia de pareja. Llevan quince años casados, tienen dos hijos y ahora con motivo de un desliz, están intentando salvar su matrimonio.
Con este perfecto esquema, el autor, además, dota a cada capítulo de una repetitiva estructura interna; el comienzo siempre muestra a uno de los dos protagonistas (el que primero llega a la cafetería) pidiendo la bebida para dar paso a una conversación entre ambos en la que nos van mostrando lo sucedido en la anterior sesión de terapia. Concluye de igual modo, la pareja saliendo camino del portal del terapeuta (Kenyon). Por el pub van pasando otras parejas que van y vienen de la misma sesión de terapia y que sirven para las distintas reflexiones de los protagonistas. Así, mientras que Tom y Louise observan a otras parejas, se van definiendo a sí mismos, desde su pasado hasta su controvertido futuro, dejando conocer la personalidad (casi antagónica) de cada uno de ellos.
El texto casi exclusivamente construido sobre diálogos, nos enseña la vida de la pareja, la historia, las expectativas iniciales y las decepciones finales. Los diálogos se construyen desde el humor y desde la ironía, pero también desde el trasfondo de las relaciones matrimoniales asentadas en la sinceridad. Ambos personajes son representados desde la crisis de la mediada edad que supone un punto de inflexión en las vivencias personales y sentimentales del matrimonio. El autor reviste las discusiones de Tom y Louise desde los más variopintos temas; su vida de pareja, su historia, las decepciones de la infidelidad, el amor y el sexo, el divorcio, hasta la política, representada por el Brexit, supone un asunto recurrente a lo largo de las páginas.
De esta forma, los protagonistas reflexionan constantemente sobre la deriva del matrimonio, así, desde el presente nos enseñan su pasado, pero no tanto su futuro, el lector deberá esperar al último capítulo para conocer el desenlace. El propio autor asume una intencionalidad en el planteamiento de las emociones, una profundidad que en ocasiones podría no parecer tal, dado el recurso dialoguista de la obra.
De entre todos los recurrentes temas, el principal, el verdadero protagonista, es el matrimonio. No sabemos si es un esprint o una maratón, pero si trasciende, como quiere representarlo el autor, a una relación imperfecta de personas con caracteres más bien diferentes. Hornby trata de aunar fondo sin restar ingenio a la trama desde la naturalidad en la que los personajes van “desnudando” su relación. Se permite así, condensar lo complejo de las relaciones personales en una amena literatura.
Estamos en presencia de una novela que por ser breve no deja de ser intensa, optimista y sincera. Una lectura vertiginosa, simple pero no simplista, que permite al lector caer en una rica variedad de ideas y reflexiones sobre la trascendencia del matrimonio y en definitiva, de las relaciones personales.