El riesgo de convertir a Bildu en la primera fuerza política del País Vasco amenaza a Sánchez.
Más de dos meses han pasado desde la celebración de las elecciones autonómicas en Navarra y la formación de su Gobierno todavía no se ha completado. El motivo no es otro que las tensiones entre las fuerzas nacionalistas en las que se tiene que apoyar el PSOE navarro, tanto para alcanzar la investidura como para asegurarse la gobernabilidad. La formación liderada por la candidata María Chivite cuenta con el apoyo de EH Bildu pero ha de conseguir también el soporte de Geroa Bai, una coalición de fuerzas comandada por el PNV. Y es en este segundo punto donde residen las dificultades de todo el proceso.
Este viernes alzó la voz María Solana, portavoz de Geroa Bai. En declaraciones efectuadas con motivo del comienzo de las fiestas de la localidad de Estella, afirmó que "la satisfacción nos la dará un buen acuerdo en el que, además de una estructura (de Gobierno) que nos convenza porque tenga sentido o sea eficiente, sea eficaz y sea lo que le corresponde a Geroa Bai". "De momento no estamos en ese punto", prosiguió antes de cuestionar a los socialistas navarros (PSN) si "están dispuestos a asumir unas reglas de juego mucho más estrictas, mucho más concretas y mucho más eficientes que las que tuvimos la pasada legislatura, que a todas luces no fueron suficientes porque hubo incumplimientos que no se subsanaron y que no se pudieron reconducir y que tuvimos que soportar".
Bildu vs PNV, en clave navarra y nacional
Solana ha afeado que "ha habido quien ha mostrado mucho más optimismo y mucha más alegría" por el estado de las negociaciones, en referencia al PSN. Una alegría que no se corresponde con la realidad de las conversaciones, precisó una portavoz de Geroa Bai que puso sobre la mesa la "gran unilateralidad" con la que ha funcionado el PSN en el Gobierno de coalición. Y despidió su intervención criticando frontalmente a la candidata socialista a la reelección: "Me llama la atención que la señora Chivite, candidata a la presidencia, siga sin sentarse a esa negociación, cuando es una negociación que no está siendo fácil, que está plagada de cuestiones pendientes y que está pasando momentos difíciles porque lo estamos contando así con la mayor transparencia y hasta donde podemos contarlo".
Entre esas "cuestiones pendientes" figura una situación de compeja resolución. Pedro Sánchez y el PSOE nacional han dado un protagonismo claro al partido de Arnaldo Otegi durante su legislatura en Moncloa, acercándoles a la condición de primera fuerza del espectro político en el País Vasco. Esa situación ha desembocado en la tensión que evidencia el PNV en palabras de sus responsables navarros y, también, en las de sus líderes generales. Durante la pasada campaña electoral para los comicios autonómicos, el presidente del PNV Andoni Ortuzar afirmó que cuando los "arribistas de Bildu tiraban piedras, nosotros levantábamos las persianas de las instituciones y de las empresas". Y el Lehendakari, Iñigo Urkullu, criticó que el partido de Otegi se hubiera "plegado al régimen que iba tumbar". "EH Bildu, quién te ha visto y quién te ve", subrayó entonces Urkullu.
Ese es el clima en el que se encuentran las negociaciones de investidura en Navarra. Los socialistas quieren que Chivite sea investida pero no quieren estropear el trabajo que están haciendo en Madrid para que el PNV devuelva a Sánchez a la Moncloa. Y, al mismo tiempo, se saben amenazados por la posibilidad de que Bildu se confirme como la primera fuerza política vasca, una suerte de 'crimen' político que llevaría la autoría socialista. Por eso se le está indigestando la negociación al PSN, aunque le haya ofrecido a Ortuzar y compañía cuatro departamentos del Gobierno foral y un senador autonómico. En el entretanto, la otra pata de Geroa Bai, la formación Geroa Socialverdes de Uxue Barkos, no se ha pronunciado.
Las prisas de Chivite
María Chivite, no contempla "otra posibilidad" que no pase por el sí de Geroa Bai a su última propuesta para la formación de Gobierno. Así se lo ha dicho a la 'Cadena Ser', en una intervención en la que ha explicado que "todas las partes tienen que ceder en una negociación", pero que espera que "esta última propuesta sea del acomodo de Geroa Bai" porque todos tienen que "estar cómodos en el Gobierno". Y ha remarcado que su esperanza para que llegue el desbloqueo en las negociaciones reside en la postura de Barkos. Porque Bildu ya ha dejado claro que les apoyará "sin líneas rojas", con el fin de negar a UPN el éxito electoral que ha logrado como partido más votado en las dos últimas elecciones. Su presidente, Javier Esparza, ha calificado lo visto en estas semanas como "espectáculo en torno al reparto de poder". Su oferta a Chivite para lograr un "pacto de gobernabilidad" sin Bildu no ha sido atendido.
Así pues, aunque sea en Pamplona donde se están desarrollando las discusiones, las diferencias apuntan más hacia Madrid. Los cinco escaños que consiguió el PNV en los comicios generales son fundamentales para que Pedro Sánchez regrese al Gobierno de la nación y el partido de Ortuzar se ha sentido muy perjudicado por el protagonismo que ha disfrutado la formación liderada por Otegi en estos últimos cuatro años de coalición PSOE-Podemos en el Ejecutivo. Por ahí se explica la distancia en el discurso de Chivite y de Solana con respecto al estado real de la negociación navarra. Al PSN le pueden las urgencias y contaba con haber cerrado el acuerdo este viernes. Va a tener que seguir ofreciendo contrapartidas a unos nacionalistas vascos que van a apretar aún más las clavijas socialistas en sus reclamos.