Emiliano García-Page hizo pública su decisión antes de las elecciones de...
Emiliano García-Page hizo pública su decisión antes de las elecciones de “no ir con Bildu ni a la vuelta de la esquina”. Esa posición, conforme a lo que siempre fue el PSOE socialdemócrata, contribuyó a que obtuviera un resultado electoral en las autonómicas que le mantiene en el poder castellano-manchego con mayoría absoluta.
En unas recientes declaraciones en Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page no ha podido estar más claro. Se lamenta el presidente autonómico de que un eventual Gobierno socialista de Pedro Sánchez dependa de “quien declaró la independencia de Cataluña en 2017”. Y de que “pueda decidir en el Estado quien se manifiesta dispuesto a acabar con el Estado”.
Emiliano García-Page dispone de ocho diputados y podría decidir el futuro de la política española. Hombre ejemplarmente leal a su partido, el PSOE, solo se moverá si le arropan y flanquean los grandes nombres históricos del socialismo: Felipe González, Alfonso Guerra, José Luis Corcuera, Carmen Calvo, Juan Alberto Belloch, Joaquín Almunia, Joaquín Leguina…
García-Page, desde la fortaleza que supone la presidencia de Castilla-La Mancha, podría negociar con Pedro Sánchez una fórmula que situara al partido donde tal vez a la mayoría de sus cuadros y militantes les gustaría estar: en el socialismo democrático, en el PSOE socialdemócrata… Y no en el social comunismo que significa la alianza con Sumar y Yolanda Díaz Iscariote, aparte de los separatistas de ERC y los proetarras de Bildu.
El acuerdo entre el PSOE histórico y el Partido Popular, es decir, entre el centro izquierda y el centro derecha, puede cristalizar en muy diversas vertientes. Se habla del Pacto de El Pardo, lo que significaría en un momento de grave crisis como la actual el acuerdo entre los dos grandes partidos para que Núñez Feijóo fuera presidente del Gobierno los dos próximos años y García-Page los dos años siguientes.
Son muchos los que consideran que la aspiración actual de Pedro Sánchez de gobernar con el apoyo ¡de una veintena de partidos! garantiza la inestabilidad política y la fragmentación de la España constitucional. Porque tiene razón Emiliano García-Page: es lamentable que España dependa de la decisión de un prófugo de la Justicia.