La larga caravana de los represaliados por discrepar de Putin, no caben en un artículo. Personalmente...
La larga caravana de los represaliados por discrepar de Putin, no caben en un artículo. Personalmente me golpea el ánimo lo que ha hecho con algunos profesionales del periodismo, cercenando de raíz la libertad de expresión. Al desmoronarse la Unión Soviética, Rusia giró hacia la democracia, pero los residuos totalitarios y la crueldad estalinista no han sido del todo eliminados. Cuando Prigozhin, tras su rebelión armada, pactó con el presidente de Bielorrusia una salida airosa, escribí “Una muerte anunciada”. Y así ha sido. Putin ha prorrogado una tradición soviética atroz: eliminar al que discrepa. Y Prigozhin no sólo manifestó públicamente sus diferencias con el Kremlin, sino que se sumió en el gesto inaudito de enviar soldados y tanques camino de Moscú.
Como carecemos de pruebas, no se puede afirmar cómo se ha producido la liquidación del avión privado en el que viajaba Prigozhin con una decena de personas que dejaron madres, hijos, hermanos, parejas. La opinión generalizada es que la voluntad de Putin provocó el estallido y la caída en picado del avión.
Nada nuevo bajo el sol. Los ciudadanos saben que oponerse a Putin significa jugarse la vida o la cárcel. Varios periódicos han publicado la relación de lo que ha ocurrido con opositores destacados al nuevo zar. Estremece la lista. El caso Prigozhin resulta especial. Era el jefe de una legión de voluntarios al servicio de las maniobras militares de Putin en África, en el Oriente Medio y en Europa, de forma destacada en Ucrania. Las especulaciones en torno a lo ocurrido vertebran los comentarios de los periódicos impresos, hablados, audiovisuales y digitales, y también los de muchos políticos, entre ellos Joe Biden, presidente de los Estados Unidos de América. Si algún día se conoce la sucedido no creo que la realidad discrepe mucho de lo que se está especulando.