La filtración de su supuesta dimisión ha sido la última trampa de Luis Rubiales para desviar la atención de la Asamblea del fútbol que tenía previsto denunciar su inapropiado comportamiento en la final del Mundial de Fútbol Femenino. En su escandaloso discurso, ha reiterado que no tiene motivos para abandonar su cargo y ha insultado a políticos, medios de comunicación y deportistas que le han acusado de machista y autoritario.
Ahora más que nunca, el Gobierno de Pedro Sánchez está obligado a gestionar a través del CDS y el TAD la inhabilitación por muchos años de Luis Rubiales como presidente de la Federación Española de Fútbol. Miquel Iceta, el ministro de Cultura y Deportes ya anunció que llegaría hasta el final por su bochornoso y probablemente ilegal beso a la jugadora Jenni Hermoso, además de su escandaloso comportamiento en el palco durante la final del mundial al lado de la Reina y la Infanta. Se trata de un motivo más que justificado para actuar contra el presidente del fútbol. Pero desde hace años, acumulaba incontables casos de supuesta corrupción, publicados por El Confidencial, que inexplicablemente se han dejado pasar sin tomar medidas.
En cualquier caso, Luis Rubiales debe abandonar cuanto antes el cargo en la RFEF. La entera clase política y numerosos representantes del deporte han exigido su dimisión. El fútbol español no puede estar representado por un personaje autoritario, machista y maleducado, como ha demostrado ser durante todo su mandato. A su escandaloso comportamiento en Australia hay que sumar los improperios contra la inmensa mayoría de españoles que habían exigido su dimisión y su arrogante y hasta chulesco discurso que ha pronunciado en la Asamblea.
Se ha enrocado en el cargo, a pesar de estar acorralado y abandonado hasta por sus más fieles colaboradores. Y se ha burlado y ha insultado a la entera sociedad española, a los medios de comunicación y a la clase política que exigían su dimisión por su inapropiado comportamiento en la final del fútbol femenino. Y ha mentido al decir que el “beso fue consentido” después de que Jenni Hermoso le denunciara.