Ex rehén de las FARC
Lizcano califica de "locura" el rescate militar de secuestrados
martes 28 de octubre de 2008, 07:48h
Lizcano hizo estas declaraciones a Caracol Radio desde la Clínica Valle de Lili, en la ciudad de Cali (suroeste), donde está ingresado desde el domingo, cuando después de tres días de haberse fugado de las FARC se topó con tropas del Ejército. Los militares lo encontraron, junto a su carcelero, en las selvas de San José del Palmar, en el departamento de Chocó (noroeste), donde Lizcano estuvo cautivo desde agosto de 2000.
El ex rehén aseguró que no tiene "la menor duda" de que los rebeldes fusilarán a los cautivos en el caso de que se intente un rescate militar. "Ellos permanentemente me lo advertían: no me iban a entregar vivo", añadió Lizcano, quien en el momento en el que cayó en poder las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) era diputado por el Partido Conservador y aludió así a uno de los mayores temores de los secuestrados con fines de canje por las FARC, que es morir en medio de una operación de rescate.
En respuesta, el jefe del Ejército, general Mario Montoya, aclaró que, en el caso de Lizcano, no se buscó un rescate, pese al cerco militar que desde hacía meses acosaba a la columna guerrillera que lo custodiaba. "Podíamos apretar, pero no podíamos ahorcar", dijo Montoya también a Caracol Radio, al asegurar que el rescate militar estaba "descartado".
El rescate es una de las tres opciones que el Ejecutivo del presidente Álvaro Uribe defiende para el caso de los secuestrados por las FARC con fines de canje por medio millar de rebeldes presos, en total 28 personas, entre ellas dos políticos y algunas retenidas desde 1997.
Las otras son la liberación de secuestrados sin condiciones por parte de la guerrilla y la deserción de integrantes de las FARC con cautivos, que fue el caso de Wilson Bueno Largo, alias "Isaza", el jefe de la comisión insurgente que retenía a Lizcano y escapó con el rehén.
Isaza decidió el pasado jueves huir con Lizcano, de quien en ocho años solo se conocieron tres pruebas de vida. Fue "un gesto humanitario, ante todo se compadeció de mí", declaró el ex legislador sobre su antiguo carcelero. "Tomó la decisión y me dijo: 'viejo, yo lo voy a sacar, porque usted se nos va a morir acá'", detalló Lizcano al relatar los momentos previos a la deserción y fuga.
Lizcano recuperó la libertad a sus 62 años, tras más de ocho de cautiverio, con secuelas de haber sufrido paludismo y leishmaniasis, entre otras enfermedades. El primer parte médico emitido en la clínica de Cali donde está ingresado asegura que el ex congresista sufre de desnutrición, anemia, infección parasitaria, deshidratación, infección urinaria, dificultades para respirar e inflamación de pies.