La anécdota política deforma en los últimos tiempos la realidad de esta España disparatada...
La anécdota política deforma en los últimos tiempos la realidad de esta España disparatada que vivimos. Asuntos menores o marginales arrasan en una buena parte de los periódicos impresos, hablados, audiovisuales y digitales. Desde el Gobierno se emborronan de forma deliberada los asuntos de relieve. La oposición de Núñez Feijóo no sabe ni denunciar ni aclarar la situación.
José María Rotellar ha abordado una cuestión de fondo a la que me he referido, al aire libre, en numerosas ocasiones. Pedro Sánchez endeuda a España sin pausa y con altivez. La deuda pública española supera ya el billón quinientos setenta mil millones de euros. Cada día los españoles deben 200 millones de euros más, es decir, 9,2 millones cada hora, 6.000 millones cada mes. Y la deuda no sale gratis. Solucionará a corto plazo el frenético despilfarro al que se ha entregado el sanchismo. Pero hay que devolverla con sus intereses correspondientes y eso fragilizará el bienestar de las generaciones futuras.
Pedro Sánchez, desde que llegó al Gobierno, ha acrecentado la deuda pública española en casi medio billón de euros. Está ya por encima de los 412.000 millones. Un escándalo, un completo escándalo. Con dinero prestado paga el derroche suntuoso, el desenfrenado gasto público y las promesas que ha hecho a muy diversos sectores para asegurarse sus votos, “para comprar descaradamente esos votos”, según la oposición. Mientras el debate nacional se nutre del sectarismo de pactos egoístas o de insólitos picos, el contenido de la deuda avanza desbocada sin que se produzcan debates serios sobre lo que significa la política de Sánchez y sus despropósitos económicos.
José María Rotellar, en un artículo ponderado y razonable, ha vertebrado la situación y el alcance de la deuda pública que agobia a España y al futuro de los españoles.