El exvicepresidente del Gobierno Alfonso Guerra ha sido el último de los pesos pesados del PSOE que recelan sin tapujos de los planes de Pedro Sánchez de sacar adelante la ley de amnistía para contentar a Carles Puigdemont a cambio de los votos de Junts a su investidura.
En una entrevista en COPE, Guerra ha considerado que la amnistía "es la condena de la transición que llevan buscando de hace años".
La idea de que el independentismo procesado por el 1-O pueda ser amnistiado resulta para Guerra insoportable: "Yo no lo voy a soportar, yo me rebelo".
Asimismo, Guerra ha pedido "como ciudadano demócrata y socialista" a Sánchez que no acepte la exigencia del prófugo porque sería "negar" lo que ha significado un esfuerzo "enorme".
Preguntado por si hay similitudes entre la amnistía que se plantea ahora con la de 1977, el exvicepresidente socialista lo descarta. "La amnistía no es constitucional", ha remarcado Guerra, que ha tildado a los responsables del referéndum ilegal de "golpistas" condenados por el Supremo.
"Yo no me resigno, no lo voy a soportar, me rebelo, porque esta amnistía es la condena de la Transición"
La opinión de Guerra llega solo dos días después de que Felipe González opinara sin tapujos sobre los planes del Gobierno para complacer a Puigdemont.
El expresidente del Gobierno criticó con dureza en una entrevista en Onda Cero la posibilidad de que haya una amnistía, que sería como reconocer que los dirigentes del procés hicieron lo correcto, que el "sistema represor" les culpó injustamente, que ellos fueron las víctimas y que, por tanto, pueden volver a hacerlo, ante lo que se expresó tajantemente: "En la Constitución no caben ni la amnistía ni la autodeterminación”.
También esta semana se ha pronunciado sobre la amnistía Ramón Jáuregui, exministro socialista de la Presidencia, en una entrevista en RNE, en la que consideró que no es constitucional al tiempo que considera "infranqueables" las condiciones impuestas por Puigdemont.
"La amnistía supone una legalización en cubierta de actos contra el Estado que en todo el mundo están penados (…) e implica un reconocimiento de la unilateralidad”.