El ministro polaco de Cultura,
Piotr Glinski, pidió este lunes al canciller alemán,
Olaf Scholz, que "no se meta en los asuntos internos de Polonia", tras sus comentarios sobre el escándalo de venta de visados en embajadas polacas.
"No le corresponde al canciller Scholz (...) volver a sermonear a Polonia. Aunque, desgraciadamente, Alemania ya no demuestra (tener) estilo desde hace mucho tiempo", aseguró Glinski hoy en una entrevista de la televisión polaca.
Las declaraciones se produjeron como réplica a unas palabras pronunciadas por Scholz recientemente, en las que exigía a Polonia que "clarifique el escándalo de los visados" y que "no deje pasar el tema y luego se ponga a cuestionar nuestra política de asilo", en referencia a las posibles irregularidades detectadas en la expedición de visados de trabajo a más de 200.000 personas a través de las embajadas polacas a cambio de sobornos.
El llamado "escándalo de las visas" estalló en Polonia a primeros de septiembre, cuando el viceministro de Exteriores polaco encargado de la sección de visados, Piotr Wawrzyk, fue cesado de su cargo y una investigación todavía en curso destapó una trama que ha llevado a la imputación de siete personas y a la detención de tres.
Según los datos publicados hoy por la prensa polaca, 82.000 extranjeros que obtuvieron el año pasado un visado de trabajo por parte de las autoridades de Polonia jamás llegaron a trabajar en este país.
El elevado número de estos casos, que fueron más de 150.000 en 2021, alarmó a las autoridades de terceros países, como Estados Unidos, que pidieron una aclaración al respecto a Varsovia.
De acuerdo con una investigación todavía en curso, numerosas representaciones diplomáticas de Polonia en países como la India, Nigeria, Kazajistán, Tayikistán y Egipto, entre otras, delegaron la adjudicación de visados en empresas y facilitadores locales que, en coordinación con funcionarios de Exteriores en Polonia, daban prioridad a la tramitación de las solicitudes a quienes pagasen un soborno o excluían del procedimiento de solicitud de visados a quienes no lo hicieran.
La prensa polaca apunta a Edgar L., nombrado embajador de la Juventud Polaca ante las Naciones Unidas y estrecho colaborador del viceministro cesado, como uno de los principales responsables del entramado.
El jefe del partido gubernamental polaco, Jaroslaw Kaczynski, aseguró ayer que "no hay tal escándalo, ni siquiera es un escandalito" y dijo que el número de visados ilegales es de, "como mucho, unos 300".