www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

DESDE ULTRAMAR

CDMX: estrena pinacoteca el Sagrario Metropolitano

Marcos Marín Amezcua
jueves 05 de octubre de 2023, 18:43h

La Santa Iglesia Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, sede primada al frente de la cual se encuentra el destacado cardenal Aguiar Retes, – le fue asignado el capelo cardenalicio en 2016 – desde el 15 de agosto pasado, día de la Asunción de la Sma. Virgen, a quien está consagrada la sede, ahora cuenta con un nuevo espacio dedicado al arte sacro, la pinacoteca del Sagrario Metropolitano, que echábamos en falta y promete ser el inicio de una nueva revaloración y, por qué no, de una renovada reclasificación del enorme acervo con el cual cuenta ese destacado conjunto religioso de ya casi 500 años enseñoreando su catedralidad.

Así pues, al enterarme de la existencia de esta nueva oferta cultural, me dirigí a conocerla. No puedo sino agradecer las atenciones de d.ª Araceli Lezama, adscrita a la administración del lugar, guiando esta breve visita y sus facilidades para conocer este repertorio museístico de arte religioso que contribuye a colocar a la Ciudad de México como la pinacoteca de la América Latina, calzándose esta nueva empresa pictórica que acrecienta su ya muy vasto patrimonio iconográfico, y por facilitarme contactar al responsable directo de emprender la tarea de impulsar este reciente espacio cultural, el padre Jaime Paredes Cruz, quien entonces encargado del proyecto, ahora funge como decano de la cuarta zona de Pastoral de la Arquidiócesis de México, correspondiente al primer cuadro de la Ciudad de México.

Inaugurado en solemne bendición presidida por el obispo auxiliar de la Arquidiócesis Primada de México, monseñor Salvador González, según informaba el medio de la institución, Desde la Fe, este nuevo habitáculo mostrará la riqueza pictórica del destacado templo, alentado por el padre Paredes, quien, con la venia de las autoridades eclesiásticas, emprendió este reagrupamiento artístico digno de ser referido a los amigos lectores en ambas orillas del Atlántico…y del Pacífico. Recordemos que la señera edificación igual posee arte proveniente de Asia, producto de los intercambios derivados de la Nao de China en su primigenio comercio interoceánico, tornándola en depositaria de verdaderos prodigios. El aludido fue asesorado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, con el valioso apoyo de la arquitecta Adriana Rosas Quintana, residente de la institución, que se yergue cual excelente oportunidad de apreciar ese alodio de arte sacro.

Y en efecto, la nueva estancia hoy a cargo del M. I. Sr. Cango. Rodrigo Benítez Flores, permite la enorme posibilidad de conocer ese cúmulo antes oculto a los ojos de la mayoría y cuya riqueza y valía en trazo, temática y formas, ameritaba compartirse y es de agradecerse la generosidad por dispensarlo. Está situada tal galería dentro del Sagrario, la extensión alzada entre 1749 y 1768 –erigiéndose para suministrar los sacramentos, ante la creciente demanda que la devoción popular reclamaba– y cuyas portadas churriguerescas de formidables estípites son tan distinguibles y dotan de irrepetible personalidad a la catedral contigua. Es un apartado que mira a su parte frontal, luminoso, acondicionado, localizado a medio camino entre el cuerpo del Sagrario in situ y la capilla de San Isidro que, atravesándola, conecta a este con la catedral; y a cuyas puertas se sitúa un espléndido y majestuoso baptisterio rematado con un esplendente aro que, a manera de rayos, glorias, encierra una paloma evocando al Espíritu Santo. Sus otros apliques áureos le confieren un fulgurante aspecto y un relieve prominente, imposibilitando la indiferencia por semejante objeto de gran órdago que lo reluce.

En breve entrevista telefónica, una amena charla distendida, el padre Paredes Cruz puntualizó con gran comedimiento y prestancia la finalidad de su ingente labor en pro de la difusión del patrimonio catedralicio, intitulado “Sumergidos”, pues alude a ese acto de sumergirse, de profundizar ante la presencia del arte mismo y al unísono, resaltando la santidad como referente al cobijo de su representación en los cuadros expuestos, para exaltarla en el mundo moderno como una nueva búsqueda que redefine lo antes profano centrado en buscar el poder o el dinero, para ahora regodearse en lo sublime. Y así cobró forma la necesidad de hacer de ese aposento en que hoy se alberga la pinacoteca del Sagrario, un emplazamiento de arte y cultura que los redimensione al amparo de contemplar su deífico catálogo.

Así, el presbítero me describió que en esa sala habilitada que mira hacia la plaza mayor contigua –símbolo de los poderes, poseedora de arte noble, pero, acaso, viciado por la búsqueda de poder– podría reconvertirse, revalorarse hacia el poder de la cultura y el arte y de ahí su contribución con esta nueva alternativa cultural. Podemos añadir que abrirla sigue el sendero de otras sedes catedralicias que en antesacristías o antecabildos reúnen sus tesoros, exhibiéndolos al gran público.

Centrándonos en las obras expuestas, 16 pinturas, una estatua de San Ignacio de Loyola mostrándolo revestido de una indumentaria que lo recalca, un crucifijo cuyo Cristo en madera y pasta policromada está descrito así: “(en) postura erguido en el momento del dolor escarnecido por la espalda y sorpresivamente la herida del costado del lado derecho”, reproduce características destacadas. Cada cartela incluye medidas, alusiones explicando las escenas y, de saberse, a los personajes representados. Si cabe, la fecha, el autor, y como una aportación valiosa y encomiable se añade una oración ad hoc al ente o al componente ilustrado en cada escena. Resulta una excepcionalidad destacable. Prosigo. El recorrido le permitirá apreciar lienzos anónimos, alguna Dolorosa del prolífico Juan Correa, otra firmada por Manuel Francisco Carillo (sic), o pinturas de Ignacia A. de Anzorena, artista decimonónica cuyo pincel es exquisito y la belleza de su obra, eminente, incluso, contrastando con los demás enmarcados, todos protagonizando escenas religiosas.

Completan la oferta al centro del salón libros que contienen actas bautismales resguardadas en el archivo del Sagrario, comprendiendo de los siglos XVI al XIX, de entre las cuales fueron seleccionadas algunas de particular interés. En el correspondiente al siglo XVI, una firma de Juan de Zumárraga, primer arzobispo de México. En un segundo libro se alude al beato mártir Bartolomé Gutiérrez, sacrificado en Japón en el siglo XVII. En otro, el acta de bautismo de la hermana del primer santo mexicano, San Felipe de Jesús. Otra del siglo XVII que corresponde a Francisco López Capilla, capellán de la catedral. Una más que alude a la hija del afamado capellán de coro Ignacio Jerusalem y Stella, y quien fuera rectora del insigne Colegio de las Vizcaínas; y se exhibe una partida bautismal datada en el notable 15 de septiembre de 1810, en las vísperas del inicio de la guerra de Independencia cercana en fecha a El Grito de Dolores.

Así, en efecto, los objetos expuestos son modestos, pero valiosos; el compartimento está magníficamente iluminado, la intención es laudable y la experiencia resulta muy grata y ampliamente, recomendable. De pasarse usted por la sede catedralicia de la capital mexicana, no deje de dedicarle unos momentos a este complemento para contemplar su contenido, cuyo horario de apertura ronda de lunes a viernes de 10 a 16 hrs., los sábados de 10 a 13 hrs. y los domingos de 10 a 15 hrs. y verá lo enriquecedora y atrayente que resulta la ocasión. Enhorabuena por estas iniciativas de efluvio propio del arte sacro, no exento de profusa variedad estilística que nos acerca a la heredad de centurias pasadas.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (5)    No(0)

+
2 comentarios