Rusia continúa sus ataques contra la infraestructura civil ucraniana, en los que utiliza misiles cada vez más sofisticados y caros con escasos resultados, debido a los esfuerzos de Ucrania dirigidos a fortalecer la defensa antiaérea para proteger sus instalaciones civiles.
"El enemigo atacó esta noche Odesa con misiles supersónicos antibuque del tipo Onix, lanzados desde sistemas de misiles costeros Bastion emplazados la (anexionada península de) Crimea, temporalmente ocupada" por las fuerzas rusas, denunció hoy en Telegram el Comando operativo Sur del Ejército ucraniano.
Según el departamento militar, el ataque, durante el cual no se reportaron víctimas, alcanzó un hotel ubicado en una zona turística y un almacén de grano en las cercanías de este puerto, ubicado a orillas del mar Negro, además de daños a varias viviendas.
La jefa del centro de prensa del comando operativo Sur ucraniano, Natalia Gumeniuk, reconoció en un programa de la televisión ucraniana que el ataque fue llevado a cabo con misiles difíciles de derribar por la defensa antiaérea ucraniana ante la falta de logros en el frente de batalla. Estimó que los misiles balísticos y supersónicos utilizados cada vez más por las fuerzas rusas son muy caros, algo que "no se corresponde con los resultados que pretenden alcanzar".
Mientras, Moscú apuesta por el desarrollo de nuevos misiles: el ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú, visitó hoy la empresa Krasmash, que produce los misiles intercontinentales Sarmat tras el reciente anuncio del presidente ruso, Vladímir Putin, sobre el comienzo de la entrega de estos sistemas al Ejército ruso.
El titular de Defensa inspeccionó varios talleres de la empresa, encargada de la producción en serie de los misiles Sarmat (SS-X-30 Satan-2, según la OTAN), y capaces de portar 10-15 ojivas nucleares de guiado individual.
Putin declaró el jueves pasado que Moscú ha terminado "prácticamente" el trabajo "con los más modernos tipos de armamento estratégico" que anunció en 2018, en particular el Sarmat, que según él, tiene un "alcance prácticamente ilimitado" y que convierte en "inútil" el escudo antimisiles de Estados Unidos.
En vistas a la táctica rusa dirigida a destruir la infraestructura civil ucraniana, la preparación para el próximo invierno se torna una tarea de primer orden para Kiev.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelesnki, llamó a priorizar "la protección de nuestras instalaciones energéticas, la restauración de todo lo dañado por los ataques rusos".
"Superar este invierno, vencer todas las dificultades y brindar protección a nuestro pueblo es muy importante", indicó, en un llamado a las autoridades locales a trabajar en este sentido.
El mandatario ucraniano alertó que "los terroristas rusos intentarán nuevamente este invierno de destruir nuestro sistema energético"