Como todos los años, el pueblo de Madrid abarrotó la zona urbana dedicada al gran desfile militar...
Como todos los años, el pueblo de Madrid abarrotó la zona urbana dedicada al gran desfile militar de la Fiesta Nacional. Orgullo de España, el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire pudieron sentir la solidaridad popular. Los vivas a España y al Rey y los aplausos a las distintas unidades jalonaron el desfile que contempló un impecable alarde aéreo, iniciado por el certero descenso desde el cielo, en manos de una mujer, de la bandera nacional. Sobraron, en mi opinión, las invectivas contra el presidente del Gobierno porque no era ni el lugar ni el acto oportunos.
El Rey Felipe VI permaneció en pie todo el desfile, acompañado por la Reina Letizia y por la Princesa de Asturias. Doña Leonor demostró a todos lo que significa la marcialidad militar. No creo caer en exageración si afirmo que la Princesa se ha ganado la simpatía y el cariño del pueblo español. Me habían invitado a la recepción en el Palacio Real pero disculpé mi asistencia para atender las obligaciones periodísticas del día.
En el capítulo 38 del Quijote, Miguel de Cervantes escribió: “Con las armas se defienden las repúblicas, se conservan los reinos, se guardan las ciudades, se aseguran los caminos, se despejan los mares de corsarios, y, finalmente, si por ellas no fuese, las repúblicas, los reinos, las monarquías, las ciudades, los caminos de mar y tierra estarían sujetos al rigor y a la confusión que trae consigo la guerra el tiempo que dura y tiene licencia de usar de sus privilegios y de sus fuerzas”.
La democracia española tiene la obligación, por razones nacionales e internacionales, de mantener unas Fuerzas Armadas modernas y eficaces, lo que exige dotarlas de los presupuestos necesarios. Nada más absurdo que el antimilitarismo de un sector de la extrema izquierda. Sin duda se podrán señalar defectos en el ejercicio militar, pero las españolas y los españoles saben que “la milicia no es más que una religión de hombres honrados”. De hombres y de mujeres, porque Calderón al escribir estas palabras en el siglo XVII no podía prever que en el año 2023 casi el 15% de nuestras Fuerzas Armadas lo forman ya mujeres.
Y para que en un día como hoy no lo olviden aquellos secesionistas que pugnan por fracturar la unidad de España, la Constitución, aprobada en 1978 por la voluntad general libremente expresada, ordenó en su artículo 8 a los militares: “Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”.