Victoria sólida de los rojiblancos ante un Alavés en problemas (2-1). Riquelme gana enteros y Morata sube sus números. El primer tiempo bastó a los colchoneros.
Poco tiene que ver el serio rendimiento del Atlético en este curso con respecto al de hace un año, justo antes del Mundial de Catar. El equipo entrenado por Diego Pablo Simeone funciona en el presente cerca de su mejor versión, dominando cada faceta del juego. Consistente en defensa, pleno de intensidad y concentración, y con filo en el ataque. Esa virtudes le mantienen en la pelea por el liderato de LaLiga cuando ya se han jugado 11 jornadas. Este domingo dio buena cuenta de un Alavés que sigue sin mostrar argumentos reales para no incluirle entre los posibles candidatos al descenso. Sufrieron de lo lindo en el Metropolitano y se marcharon de vuelta a Vitoria con poco que llevarse al paladar.
El 'Cholo' envió un mensaje claro a sus jugadores desde la alineación titular. Sólo realizó una modificación con respecto al bloque que empató en Glasgow el pasado miércoles y entregó la alternativa a Rodrigo Riquelme en el papel de carrilero izquierdo. Ese es el rol en el que ve a este regateador juvenil, dotado de una excelente visión de juego. Quiere que se transforme en el Yannick Carrasco colchonero. Y el madrileño de 23 años no para de darle la razón. Cuajó un partido notable y, además, abrió el marcador. Había avisado antes el sistema local con un par de cabezazos de Hermoso y Saúl que se marcharon fuera por poco -en sendos saques de esquina botados por Griezmann- y en el minuto 26 inauguraron el marcador.
Riquelme se reivindica
Padecieron los visitantes hasta el descanso un desajuste táctico que alimentó a Nahuel Mollina y a Riquelme. Los rojiblancos circulaban la pelota son facilidad, gracias a la movilidad de De Paul y a la jerarquía inteligente de Griezmann, en un fluir entre líneas que desbordaba por los costados. Se desequilibró por los lados el pretendido muro vasco e hincaron la rodilla en un centro pasado de Morata que Riquelme usó para sentar a Gorosabel y anotar de punterazo ajustado al primer palo. En el primer tanto y la presentación de la forma del martirio 'babazorro'. Cada vez que los madrileños giraban el juego rápido no llegaban a cerrar a tiempo los vitorianos.
Jan Oblak no trabajaría más que para supervisar un par de centros inocuos en toda la noche. El 65% de la posesión correspondió a los favoritos antes del intermedio, con un ritmo engrasado y la aceleración en las botas de Griezmann. Como casi siempre. El talentoso francés alzó el telón inventándose un pase filtrado sublime en el minuto 19 que el central Aqbar atinó a abortar cuando Saúl se relamía. Y conectó con clarividencia para sus extremos. En una de esas Riquelme desbordó y centró para que Morata perdonara, cabeceando alto desde el área pequeña -minuto 26-.
El meta Sivera -el mejor de su delegación- le negó a 'Grizi' su diana tapando su remate rastrero después de una galopada portentosa de Nahuel Molina -minuto 37-, pero no podría hacer nada en lo que supuso la estocada que sentenció el reparto de puntos. En el minuto 47, en el descuento del primer acto, Koke buscó en profundidad a su delantero, con un pase largo preciso. Quedó Morata en mano a mano con el zaguero Sedlar, se la llevó de rebote y emitió un cañonazo cruzado de zurda que se coló por la escuadra. Un gol atronador que se añade a su cosecha. Lleva en su zurrón nueve tantos en lo que va de temporada. Nada mal.
Placidez rojiblanca
Luis García Plaza repensó su planteamiento en el camarín y salió a la reanudación con zaga de cinco defensas. Suplió al ofensivo Kike Sola con el carrilero Luis Pérez. Así alcanzó a balancear más su esquema y los locales no pudieron disfrutar tanto como en los 45 minutos previos. Eso sí, ya con un 2-0 insalvable encima de cualquier otra consideración. Aterrizaron en Madrid arrastrando seis jornadas sin ganar y no cambió su suerte esta vez. Tampoco replicó Samu Omorodion, desasistido, lo logrado en su etapa como delantero del Granada. Esta es la curiosidad: en agosto, en la primera jornada liguera, visitó este estadio y marcó al que acabó siendo su nuevo equipo; el Atlético le contrató de inmediato y este fin de semana regresó en calidad de cedido.
Se marchó seco, sin haber completado ni un tiro a portería. Al igual que el resto de sus compañeros. Sólo Ianis Hagi creó peligro, con un disparo que rozó el poste -minuto 82-, y Sivera evitó la goleada ante Molina y Riquelme. Con todo, en el último suspiro del descuento selló el gol del honor Ander Guevara, al amortizar un pase del valioso suplente Hagi -minuto 96-. Insuficiente a todas luces.
En la tribuna local el ambiente es muy diferente. Con un partido por disputar, son terceros a sólo tres puntos de la cima de LaLiga y las sensaciones recuerdan a otros episodios ganadores dentro del mandato de Simeone. Sin ir más lejos, con este triunfo batieron una plusmarca que había firmado el técnico argentino. Es la primera vez en la historia del club que gana 15 veces de forma consecutiva en su estadio. Viajan en una inercia de nueve duelos sin caer, siete de ellos se cuentan por victorias. En estas alturas no se vislumbran nubes en esta zona de Madrid.
Ficha técnica
2- Atlético: Oblak; Riquelme, Hermoso (Giménez, min. 81), Witsel, Savic, Nahuel Molina (Azpilicueta, min. 81); Koke, De Paul (Pablo Barrios, min. 67), Saúl (Marcos Llorente, min. 58); Griezmann y Morata (Correa, min. 67).
1- Alavés: Sivera; Duarte, Sedlar, Abqar, Sedlar, Gorosabel; Antonio Blanco (Benavidez, min. 84), Guevara; Luis Rioja (Rebbach, min. 63), Guridi (Ianis Hagi, min. 63), Sola (Javi López, min. 45); y Samu Omorodion (Kike García, min. 73).
Goles: 1-0, min. 26: Riquelme; 2-0, min. 47: Morata; 2-1, min. 96: Guevara.
Árbitro: Alejandro Muñiz Ruiz. Amonestó a Duarte, Marcos Llorente, Hermoso, Oblak y a Ianis Hagi.
Incidencias: partido correspondiente a la 11ª jornada de LaLiga, disputado en el estadio Metropolitano (Madrid).