Un gol de Otamendi desniveló un partido bronco que escribe historia negativa para la 'Canarinha' (0-1). Abucheos en el templo del fútbol tras un arranque de noche lamentable.
En Brasil son cosa del pasado delanteros como Ronaldo, Romario, Rivaldo o Bebeto; tampoco se ven ya mediapuntas goleadores como 'Pelé', 'Zico' o Jairzinhho; y desde luego nadie ha tomado el relevo que dejaron Roberto Carlos, Cafú o Carlos Alberto. En consecuencia, ha quedado para el presente una selección sin colmillo ni la calidad de antaño. En la que Neymar no ha liderado como se esperaba en busca del anhelado sexto título mundialista. Y el resultado es históricamente negativo: en eliminatorias sudamericanas, nunca había perdido tres veces seguidas y jamás había caído en casa... hasta este miércoles.
Nació el clásico americano por excelencia herido por la violencia desatada por los ultras de Argentina en las gradas del Maracaná. La Policía respondió con la misma moneda y el partido tuvo que suspenderse antes de su comienzo. Escena familar en la jurisdicción de CONMEBOL. Media hora más tarde dio inicio el colegiado a un espectáculo en el que el fútbol, ese bello deporte, pasó a un segundo plano también sobre el césped. La 'Canarinha', que se jugaba mucho en el encuentro, trasladó el tono agrio y la tomó con Rogrigo De Paul. El mediocentro colchonero, que compitió muy bien, fue golpeado en la cara dos veces antes del minuto 15 -con sendas amarillas para Gabriel Jesús y Raphinha-.
La campeona del Mundial de Catar decidió jugar -después de haberse marchado a vestuarios por las algaradas mencionadas- y el plan pensado por Lionel Scaloni ordenó, precisamente, bajar los ánimos en un marco de tensión disparada. Le dio vueltas el técnico a su idea tras haber caído en 'La Bombonera' frente a Uruguay y llegó a la conclusión de apostar por el control. Renunció al tercer atacante y añadió a Lo Celso a la medular. Acierto pleno. Había que resistir y templar antes que generar amenaza. Y sus muchachos lo cumplieron, con cero tiros a puerta en el primer acto y calma.

Brasil, impotente
El bloque preparado provisionalmente por Fernando Diniz, en cambio, quiso incendiar el ritmo y verticalizar el juego. Repitió su once con cuatro delanteros, sostenido sólo por Brunos Guimaraes y el prometedor André. Manejó la pelota casi a su antojo y se instaló en territorio rival con facilidad, pero le faltó claridad y finalización a su ofensiva para dañar de verdad. Para llegar al área. Venían de la rigidez táctica impuesta por 'Tite', el anterior seleccionador, y Diniz ha querido regresar al 'joga bonito', a la libertad creativa con la que acaba de alzar la Libertadores -con Fluminense-.
No le está saliendo bien la jugada. La movilidad de Rodrygo entre líneas ayuda, pero al madridista le falta ayuda y una referencia goleadora consistente que compañea. Y los carrileros, lesiones mediante -no estuvieron esta noche disponibles Neymar, Casemiro, Ederson, Militao, Danilo y Vinícius-, fueron Emerson Royal y Carlos Augusto. Pocos galones en un rol tradicionalmente relevante para Brasil. La mezcla no goza de armonía ni de desequilibrio por fuera, de modo que el portero visitante Emiliano Martínez no notó inquietud hasta el minuto 33, cuando el lateral del Tottenham se coló y filtró un centro al que le faltó remate.
Y se marchó el arquero argentino al intermedio sin más sobresalto que el derechazo de Martinelli que sacó bajo palos, providencial, Cristian Romero -minuto 45-. Un susto colosal, sí, pero solitario, hecho que justificó el planteamiento de Scaloni. Es más, su escasa producción ofensiva dejó un posible penalti de André sobre Lo Celso -minuto 28-. Suficiente en un encuentro de poco fútbol combinativo. Las patadas, interrupciones, cuerpeos y el achique visitante gobernaron a placer. Así que Diniz ahondó en sus órdenes y sus muchachos salieron a la reanudación presionando con convicción renovada.
Otamendi y De Paul, los mejores
Emergieron entonces los mejores momentos del equipo local. Con velocidad de pase y desborde entre líneas, abrieron una grieta en el cierre rival. En el minuto 55 Bruno Guimaraes dibujó un cambio de juego sensacional para el desmarque de Raphinha, que desde la línea de fondo remató para la tapada del 'Dibu'; y Gabriel Jesús aceleró, dejando atrás a los dos zagueros centrales argentinos, en una acción que perdonó Martinelli, con un remate centrado desde el punto de penalti cuando tenía todo a favor para anotar -minuto 57-.
Hizo acto de presencia la ausencia de veneno en el ataque brasileño para matizar el respingo de las sensaciones. Y Argentina asestó su zarpazo selectivo para abortar del todo la esperanza local. Había avisado en la primera llegada del segundo tiempo de su potencial a balón parado -córner cerrado que rebotó, de milagro, en Gabriel Magalhaes cuando la pelota se colaba- y en el minuto 64 Otamendi conectó un cabezazo imperial para establecer el 0-1. En otro saque de esquina trazado por Lo Celso. Un remate entre palos, efectividad proverbial. El veterano central premió su extraordinaria actuación defensiva con este tanto que propulsó a su delegación.
Se encerró más el sistema de Scaloni a partir de ahí, ya sin Lionel Messi en la cancha. El Balón de Oro quiso estar pero no superó las molestias musculares que arrastró también en la jornada precedente. No pudo más que caminar y no afectó al partido. Le suplió Di María en el arreón final energético visitante. Había que achicar ante una 'Canarinha' que acabó quemando todas las naves. En el desenlace entró incluso Endrick, a la desesperada. Y se acercaron a la orilla hasta que Joelinton cometió una imprudencia y el árbitro le expulsó con roja directa. El VAR no corrigió la decisión -De Paul fingió una agresión inexistente- y ahí concluyó la incertidumbre. Epílogo coherente con el prólogo de una madrugada triste en Río de Janeiro. Nuevos abucheos del pueblo a su selección. La nostalgia se ha vuelto mayúscula.
Ficha técnica
0- Brasil: Alisson; Carlos Augusto, Gabriel Magalhaes (Joelinton, min. 72), Marquinhos (Nino, min. 45), Emerson; André, Bruno Guimaraes (Douglas Luiz, min. 78); Martinelli (Raphael Veiga, min. 78), Raphinha (Endrick, min. 72), Rodrygo; y Gabriel Jesús.
1-Argentina: Emiliano Martínez; Acuña (Tagliafico, min. 66), Otamendi, Cristian Romero, Nahuel Mollina; Enzo Fernández (Paredes, min. 70), De Paul, Mac Allister, Lo Celso (Nicolás González, min. 70); Messi (Di María, min. 78) y Julián Álvarez (Lautaro Martínez, min. 78).
Goles: 0-1, min. 64: Otamendi.
Árbitro: Piero Maza (Chile). Expulsó a Joelinton (roja directa, min. 82) y amonestó a Gabriel Jesús, Raphinha y a Carlos Augusto.
Inciencias: partido correspondiente a la 6ª jornada de las eliminatorias sudamericanas de clasificación para el Mundial 2026, disputado en el estadio de Maracaná (Río de Janeiro, Brasil).