Feliz cumpleaños, Majestad
Martín-Miguel Rubio Esteban
domingo 02 de noviembre de 2008, 21:17h
Como demócrata activo, siempre me ha parecido una contradicción interna de orden teórico defender la monarquía, pero pensar que una España Republicana podría tener como Presidente a José Luis Rodríguez Zapatero –del que reconozco que si está donde está es por la voluntad libérrima de mis compatriotas– me llena, sin embargo, de tanto pavor que si se diese ese caso, no podría dormir por las noches sin atiborrarme de pastillas. Diríase que un Presidente de la República, lo mismo que un buen Monarca Parlamentario, deberá contener en sí mismo una especie de fuerza antigravitatoria –y cojo la idea de la física de Einstein– que impidiese la tendencia gravitatoria de los partidos, las clases sociales y las autonomías a la colisión. Y hoy por hoy España carece aún de los mecanismos políticos que posibilitasen la existencia de esa Presidencia Republicana, magistratura de fuerza antigravitatoria. Sin la Corona, los agentes actuales únicos de toda acción política posible, los Partidos, están hechos de materia oscura, invisible – acudimos ahora al físico suizo Fritz Zwicky – absorben toda luz y por su densidad gravitatoria no permiten dejar escapar ni el más pequeño y rútilo haz de luz. No alumbran la razón pública e impiden el brote de toda luz de la razón. Hasta el buen sentido común de la Reina es tragado en sus fondos abisales. Lo que evidencia que hemos llegado al punto en que el sentido común mayoritario es ilegal, está fuera de la ley. Si el genial Lord Shaftesbury viviese, escribiría sin duda ahora un “Sensus Communis Hispaniensis”.
Desde luego, desde lo más profundo de mi corazón galante felicito sinceramente a una Reina que se ha atrevido a decir lo que la mayor parte de los españoles piensa hoy, que estamos desnudos sin saberlo. A diferencia del cuento aquel de “Entre claveles y rosas su Majestad es-coja”, fundado en un juego de calambur, hoy nuestra Reina se atreve, también con calambur, a decir de forma indirecta lo moralmente cojos que estamos, la insensatez suprema que representa lo políticamente correcto. Muchas gracias, valiente Majestad.
Los científicos han demostrado que los animales con miedo viven un 20% menos tiempo que los animales aventureros y valientes. Los miedosos suelen morir víctimas, sobre todo, de tumores malignos. Esto prueba que la dignidad y el respeto de uno mismo tienen mucho que ver con el mantenimiento de la salud física, y que la dictadura amilanadota de lo políticamente correcto ( v. gr. la dictadura de Zapatero ) es venenosa y muy perjudicial a la salud física, alrededor de treinta veces más que el tabaco. Nuestra Reina no tiene miedo y eso augura que verá sin duda a sus futuros biznietos. Mucha suerte, Dña. Sofía.
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Doctor en Filología Clásica
MARTÍN-MIGUEL RUBIO es escritor y catedrático de Latín
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