La opinión pública española desconoce el contenido del acuerdo subterráneo entre...
La opinión pública española desconoce el contenido del acuerdo subterráneo entre el PSOE sanchista y el partido proetarra Bildu. Los sucesores políticos de ETA disponen en el Congreso de los Diputados de seis escaños, imprescindibles para que Pedro Sánchez obtuviera la mayoría en la sesión de investidura. Estaba claro que los bilduetarras no los cedieron gratis.
Se acaba de hacer pública la primera factura pagada por Pedro Sánchez: nada menos que la alcaldía de Pamplona. Resulta evidente para muchos que es la cuenta inicial del largo rosario que Bildu ha conseguido de la debilidad del presidente del Gobierno.
Y un Arnaldo Otegui exultante, tras cobrarse la primera pieza, ha revelado el alcance del acuerdo enmascarado que Pedro Sánchez pretende mantener en la penumbra. Conforme al entorno de Arnaldo Otegui, que raja como un tertuliano de los espacios rosas de televisión, Pedro Sánchez se ha comprometido a satisfacer en favor de Bildu copiosas partidas económicas, directa e indirectamente, en los Presupuestos Generales del Estado. Además, se consumará la atención preferente a los presos de ETA. Y al regalo de la alcaldía de Pamplona, seguirán otros obsequios de parecida índole, que se están formalizando. Finalmente, Arnaldo Otegui ha sido claro: a cambio de los seis escaños bilduetarras en el Congreso de los Diputados, el sanchismo entregará la gobernación del País Vasco a Otegui o a quien Otegui diga, si las cifras ofrecen esa posibilidad tras las elecciones autonómicas en el País Vasco del próximo año.
Celebradas las elecciones del 23-J, Pedro Sánchez lo tuvo claro. Había perdido, pero podía permanecer en la presidencia del Gobierno si compraba los escaños de Junts, ERC, PNV y Bildu, aparte de asegurarse los quince partidos aglutinados en Sumar por Yolanda Díaz, que ha traicionado a Podemos y la llaman Yolanda Díaz Iscariote. Pablo Iglesias se ha desmarcado y Pedro Sánchez tendrá también que satisfacer las exigencias podemitas porque los cinco escaños que controla Pablo Iglesias son suficientes para desmontar al líder sanchista en una moción de censura.
El panorama político español no es alarmante. Es aterrador. Para permanecer sentado en su poltrona monclovita, Pedro Sánchez no tiene otro remedio que saciar las insaciables exigencias de los que le votaron en la investidura. Carlos Puigdemont, el prófugo golpista, lo ha dejado bien claro al advertir a Sánchez en el Parlamento Europeo: "Si se dejan escapar las oportunidades, las consecuencias nunca son agradables”.