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TRIBUNA

Descolgar a Sánchez

domingo 17 de diciembre de 2023, 19:38h
Actualizado el: 18/12/2023 10:14h

Cumpliendo la regla de que todo texto fuera de contexto es un pretexto, Sánchez protestó porque, según él, Abascal, el ultraderechista, pretende colgarlo por los pies. Obsesionado por la extrema derecha, Sánchez ve a ésta por doquier: en España, en Italia, en Argentina... En cambio, no la reconoce en Waterloo ni tampoco en la Hungría de Orban, con quien estaría dispuesto a conformar una alianza, a cubierto de las inspecciones que prepara Bruselas contra la amnistía sanchista velando por el Estado de Derecho. Sería una incoherente alianza perteneciente a la especie de aquel Pacto Ribbentrop-Molotov. Como lo es también el acuerdo alcanzado en un hotel de Bruselas entre el sanchismo y el soberanismo supremacista de Junts, ambos afectados de ramalazos totalitarios.

Cuenta Appelbaum en El telón de acero, que el mayor ejercicio de incoherencia protagonizado por la izquierda tuvo lugar con el Pacto entre Hitler y Stalin en 1939. De la noche a la mañana los partidos comunistas de todo el mundo quedaron en estado de shock al recibir la orden de atenuar sus críticas al fascismo y abandonar la estrategia de conformar frentes populares. La propia Komintern vacilaba sobre su declaración. Redactó y volvió a redactar el borrador de sus nuevas “tesis” tantas veces, que un miembro del Politburó se quejó irónicamente argumentando que “a estas horas el camarada Stalin ya habría escrito un libro entero”. En Moscú se llevaban a cabo grandes esfuerzos para mantener la moral y los nervios.

En Ferraz sucedió algo parecido al día siguiente de las elecciones del 23-J, y a la vista de la diabólica aritmética parlamentaria. Siete votos son siete votos. Así comenzaba un incoherente argumentario repartido por el PSOE (un partido ya partido en dos), a todas las Casas del Pueblo. Resultando ahora que el mejor pueblo es el poble catalán. De villano, Puigdemont es convertido en héroe. ¡Defendámosle de jueces y periodistas! proseguía el argumentario. Pobre PSOE, ¡qué bajo ha caído! O no, porque como dice Nicolás Redondo, Felipe González representó un paréntesis democrático entre el PSOE de Largo Caballero y el del tándem Zapatero-Sánchez, ambos socialismos con tendencias totalitarias.

La incoherencia es junto con la mentira el rasgo más definidor de Sánchez. Un demagogo que con sus tejemanejes siempre obra en provecho propio y en perjuicio del bien común. A estas alturas, tratándose de Sánchez, la gente piensa mal y termina acertando. Como sostenía el genial Montanelli, la crítica política es más corrosiva si es manejada por muchos ciudadanos través de la sátira, la anécdota o la caricatura. En los últimos días de la guerra, circulaba por Berlín un chiste que reflejaba el final inminente del nazismo. En el búnker, Hitler está contemplando su retrato colgado en la pared y dice: “Me pregunto qué será de ti y de mí cuando termine la guerra”. Y el retrato le responde: “Yo sé lo que pasará: a ti te colgarán y a mí me descolgarán”. Son muchos los españoles que desean descolgar el retrato de Sánchez.

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