Lorenzo Brown y el resto de jugadores no israelíes del equipo han comunicado su decisión al club.
El pasado 13 de noviembre Taija Baldwin compartió en sus redes sociales un mensaje en favor de Palestina. La publicación denunciaba lo desproporcionado de la venganza de Israel contra los terribles atentados perpetrados por el grupo terrorista Hamás. Acto y seguido, la modelo tuvo que retirar esa acción digital y emitió un comunicado mostrando su "fuerte apoyo" al país hebreo y a su política militar de conquista. La nota estuvo firmada también por su marido, Wade Baldwin, base del Maccabi Tel Aviv.
El exjugador de Baskonia, Olympiacos, Bayern, Memphis Grizzlies o Portland Trail Blazers fue presionado para obligar a su mujer a retirar la publicación compartida de su cuenta en Instagram. Y terminó por usar un lenguaje muy grueso para evidenciar que apoya a Israel y a Benjamin Netanyahu. Así de caldeado ha venido estando el ambiente en la nación israelí, una atmósfera que ha copado cada ámbito de la vida diaria. También ha llegado al deporte.
La situación ha tomado una temperatura tan alta que puede hacer germinar decisiones rupturistas. Decisiones como la que se ha hecho pública de parte de los jugadores extranjeros del Maccabi. La gerencia del afamado club de baloncesto ya sabe que siete de sus jugadores (algunos de ellos, los mejores de la plantilla) no van a volver a pisar territorio de Israel. Ni para entrenar ni para jugar. Esa es la voluntad que han tomado después de semanas de alta tensión en sus respectivas vidas diarias.
La decisión
"Al final del partido de la Euroliga (el jueves ante el Estrella Roja), los jugadores extranjeros hablaron con la dirección del equipo y anunciaron su decisión de no venir hoy a Israel. El Maccabi Playtika Tel Aviv jugará los dos próximos partidos con su equipo israelí", expuso el club en un comunicado. Los jugadores se han quedado en Belgrado, ciudad en la que el equipo hebreo juega sus partidos de Euroliga como local.
El propio Wade Baldwin, James Web III, Antonius Cleveland, Bonzie Colson, Josh Nebo, Jasiel Rivero y el estadounidense nacionalizado español Lorenzo Brown han firmado esa declaración de rebeldía. Ninguno de ellos va a jugar los próximos partidos del Maccabi ante el Hapoel Haifa y el Hapoel Beer Sheva. El club ha tenido que recomponer su figura anunciando que van a competir con una plantilla enteramente israelí. La primera convocatoria después de la protesta extranjera está compuesta por John DiBartholomeo, Rafi Manko, Roman Sorkin, Jake Cohen, Omer Meir, Tamir Blatt y los juveniles Shahar Doron, Roi Bacher, Yaron Goldman, Ziv Barko y Oren Sahar.
Los jugadores extranjeros, que no han negado la posibilidad de jugar el partido del 28 de diciembre en Kaunas -ante el Zalgiris, en la Euroliga-, no han explicado los motivos aunque su entorno asegura que en la decisión ha primado la sensación de inseguridad y de opresión que viven desde que regresó a la actividad el baloncesto en Israel. De hecho, la liga nacional volvió a funcionar a finales de noviembre. No aguantan más la situación anómala en la que se han descubierto viviendo de repente.
El sueldo
Desde el club, por otro lado, se ha deslizado que hay más motivos. En concreto, hablan de una disputa de orden económico. Alegan que el Maccabi aprobó una reducción del 15% de los salarios de sus jugadores por las consecuencias de la cruenta guerra que ha lanzado su país en respuesta del horrible atentado perpetrado por Hamás. Esa medida estaba fijada en una cláusula recogida en el contrato de los miembros de la plantilla. El contexto hace que ese tipo de episodios formen parte de lo previsible en un acuerdo contractual.
La prensa israelí ha señalado que los jugadores han preguntado a la directiva del club cómo se va a resolver la rebaja salarial. Porque, al parece, no quieren perdonar ni un dólar de sus estipendios por mor del conflicto árabe-israelí. Esperan recuperar las cantidades que han sido recortadas de sus salarios tarde o temprano y buscaban garantías por parte de la gerencia del Maccabi al respecto. Según relatan los medios locales, al recibir una negativa los jugadores reaccionaron con enfado y comunicaron que no iban a volver a pisar territorio israelí. La gota que ha colmado el vaso. Si no les pagan lo acordado, no van a aguantar más en un país en guerra.