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DESDE ULTRAMAR

Cerramos el 2023: del INE a los hutíes

Marcos Marín Amezcua
jueves 28 de diciembre de 2023, 19:18h

Se acaba un año atrabancado, dificultoso, desgastante, triste para muchos, porque hay perdidas personales y laborales. El entorno se ha complicado para tantos y no promete mejorar. Si lo pienso en primera persona, me ha supuesto resolver ecuaciones muy complejas, victorioso, y nos deja su cuota de pendientes. Al mundo, desde la inestabilidad del aún no presidente de Guatemala, Arévalo, bajo el predicamento de si podrá asumir en enero. Como se nota que la oligarquía se resiste. O el curso que sigan los conflictos de Gaza o Ucrania y la economía mundial. Se va el año con interrogantes tales como preguntarnos cuándo Ucrania entrará en la UE, porque igual que sucede con la OTAN, recibe siempre por respuesta más largas y negativas que certezas. El reciente anuncio en que se acepta seguir el proceso a la UE da esperanzas vagas. Y ni para cuándo se concrete en serio.

Otras seguridades, sí las hay. Que en 2024 Tartu será la Capital europea de la cultura y que el melocotón es el color Pantone del año venidero –al menos, para primavera, pues circulan algunas categorizaciones parciales– o que Madrid será Capital iberoamericana de la cultura gastronómica, Sucre la cultural iberoamericana y el estado de Nayarit, en México, la americana de la cultura este año entrante. Sabemos que la multipremiada peli mexicana Tótem se va a los Goya y a los Oscar y que La Pantera Rosa cumplió 60 años en 2023. Fuera de eso, el resto es incógnita de insondables resultados, salvo la reciente muerte de Jacques Delors, artífice de la actual Unión Europea, equiparable a Jean Monnet.

En México, tenemos que en el Instituto Nacional Electoral (INE) –que fue regenteado por el impresentable de Lorenzo Córdova y su secuaz Ciro Murayama– ahora los cuadros que ahí dejaron acorralan a la titular Guadalupe Taddei, pues lorencistas y gente cercana al PAN pretenden seguir ejerciendo un poder, tal cual, que sea contrario a los intereses de las mayorías. El periodista Enrique Galván Ochoa ha descrito perfectamente bien cómo tales operadores intentan secuestrar al INE para controlar las elecciones presidenciales de 2024. Sí, a todos, Morena incluida, les gustaría detentarlo, pero son los opositores a ella quienes lo están buscando, que no es lo mismo y que todos recuerden que el INE surgió como IFE para que los ladrones priistas dejaran de robarse las elecciones. No se resignan a que exista y, ahora, a través de sus afines, sus abyectos suspirantes y el PAN como aval, lo pretenden controlar, como lo han mangoneado los últimos 20 años para legitimar sus trapacerías. Quien cuenta los votos, gana las elecciones. No faltan corifeos mintiendo al decir que Morena intenta arroparlo o que Taddei es morenista, mientras callan las trapacerías opositoras o el despilfarro de Córdova. Usted merece estar bien informado. Ya sabemos que a los priistas abiertos o encubiertos les fastidia un INE independiente y lo preferirían controlar. Es su visión siempre tan podrida y tan torcida de su particular “idea” de democracia.


Esta es la oposición a Morena que está surrada, tal cual y es el vocablo adecuado, al ver que este gobierno que termina el 30 de septiembre próximo, lo mismo inaugura el Tren Maya que el Interoceánico, sus proyectos insignia, impulsados para el desarrollo económico y con futuro. Con una economía estable, no en bonanza, aclárese, y con 5 millones menos de pobres, los opositores la tienen complicada en 2024 para ganar la presidencia con una candidata improvisada, Gálvez, rodeada de su caterva de impresentables asesores priistas y panistas sin atinar a decir nada sensato, responsable. Se entiende porqué quieren quedarse con las instituciones electorales, ya que solo así ganarían en 2024. PRI y PAN son expertos en robárselas y el INE independiente les estorba. Trabajan desde ya para agenciárselo pervirtiendo la ley tratando de imponer a sus afines. Obtusos. ¿Ve? no extraña que la palabra del año sea polarización. La padecemos desde 2006.

Por si faltara, se relanza una compañía nacional de aviación, Mexicana de Aviación, sufragada con dinero público, sí, que implica tres cosas: 1) el Estado mexicano regresa a los aires, 2) puede ser a la corta una competidora en rutas nacionales con las privadas que han sido abusivas y han hecho de la difusa y casi extinta idea de “aerolíneas de bajo costo” una burla al usuario y son una falsa competencia en detrimento de los usuarios y, 3) eso ya es especulación, si el siguiente gobierno fuera opositor, no está claro si sostendría esta medida. Eso de momento sí alienta incertidumbre al loable proyecto de diversificar la oferta aérea.

Mientras la masacre sigue en Gaza y a Israel se le señala con 21 mil muertos por su desmedida reacción al ataque del 7 de octubre, enrarece las cosas con su intención de ocupar permanentemente Gaza y donde con gran cierto se alzó un Belén de protesta a la guerra. Los cristianos valientemente se han pronunciado y es plausible el señalamiento que hacen. Belén ha quedado en medio del conflicto y es loable tanto no callarse este genocidio, como seguir apostando por la ONU.

El Medio Oriente de todas formas nos deja estampas tan contradictorias como haber sido la sede de la Expo Universal 2020 en Dubái, sumando el Mundial en Catar y haber ganado la candidatura de Riad para albergar la Expo Universal de 2030. Independientemente de que junto con la Expo 2025 en Osaka –que a estas alturas da una pavorosa imagen de desorganización que sorprende por tratarse de Japón– advierten que la presente década tendrá al continente asiático como sede de magnos eventos revelando dónde se mueve el dinero. Y al mismo tiempo, tenemos Gaza y esta declaración de guerra de los hutíes a Israel, que no era ni ocurrencia ni folklorismo de beduinos generando una tardía reacción contra sus operadores que han entorpecido el comercio mundial por el mar Rojo, su ruta con Suez y de los diversos derroteros marítimos asociados. Nadie tomó en serio a ese grupo y hoy el mundo paga las consecuencias. Mas, no olvidemos que a su vez son ellos la secuela de la propia guerra civil existente en Yemen. Ese estratégico espacio frente al Cuerno de África, tan apetecido por tantos. Hay tela y no poca.

Este miércoles 27 de diciembre se verificó en México la visita de alto nivel de mandos yanquis para forzar a México a que incremente y endurezca las medidas de contención de migrantes, en vez de crear EE.UU. acuerdos migratorios bilaterales con cada país expulsor. Ya expresé en semanas atrás que fracasarán una y otra vez porque el problema no es contar cayucos, poner alambradas en Melilla o muros en la frontera México-EE.UU. ya que el problema es de pobreza, bandas que trafican con carne humana –migrantes que dicen no tener dinero y sí pagan millonadas a tales– y atracción de mano de obra requerida y sobreexplotada –a menos que el migrante piense vivir de becas y programas sociales sin trabajar allí a donde va– que en contextos de violencia creciente los siguen y seguirán expulsando. Blinken y su camarilla me provocan bostezos.

En tanto el Papa recién confesaba a la periodista mexicana Valentina Alazraki que desea ser sepultado en Santa María la Mayor, se hizo mucha alharaca por el documento pontificio Fiducia Suplicants (Confianza Suplicante) sobre bendición a las uniones del mismo sexo. Pese a estar prescritas las reglas para prodigarlas, hay quien no entiende que no entiende e invoco las preclaras palabras del arzobispo de Monterrey (México), Rogelio Cabrera López: “Quien estuviera en contra del Papa Francisco y manifestara su opinión faltándole el respeto, se pone en riesgo de no vivir en comunión eclesial”. Clarito, puntual. O sea que Roma locuta, causa finita. Mal que les pese a los tradicionalistas. Siempre tendrán la opción de escindirse de la Iglesia impulsando su propio cisma. Cierren la puerta al salir.

Termino: mientras el Ejército de Liberación Nacional (ELN) en Colombia chantajea con evitar secuestros solo si recibe fondos públicos para sus 4 mil militantes, ensombreciendo el diálogo por la paz prendida de alfileres, este 1 de enero cumple 30 años el alzamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) con su emblemático Subcomandante Marcos. Guerrilla más mediática, alzada contra los explotadores gobiernos priistas, respondió a la amnistía del mentecato Salinas con un “¿de qué tenemos que pedir perdón?”. Se la dejó organizar su región con su utopía y recién parece que no les ha funcionado y abandona parte del modelo, según se desprende de un confuso comunicado, en una tierra de nadie que cuestiona la potestad administrativa del Estado mexicano. Tanto para nada. Reitero: a su frase ¡Todos somos Marcos! respondí siempre: “yo sí, desconozco quién más”. Nunca me han simpatizado ni los he secundado. No es obligatorio.

A usted y al apreciable equipo de El Imparcial, mis mejores augurios para el año 24.

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