El rival del Real Madrid en octavos pierde 0-1 ante el Eintracht y el del Barcelona vence 2-1 al Salernitana.
El
Leipzig fue incapaz de sobreponerse al tempranero gol de Ansgar
Knauff que terminó por dar la victoria en el Red Bull Arena al
Eintracht Frankfurt (0-1), en la vuelta del español
Dani Olmo a los terrenos de juego dos meses después de sufrir su última lesión.
El retorno a las filas del conjunto de Marco Rose del internacional español fue lo mejor del duelo entre dos equipos que pujan por un lugar en la próxima edición de la Liga de Campeones.
No ha tenido una buena primera parte del curso Dani Olmo que se lesionó la rodilla con España, en el duelo frente a Georgia en septiembre y después, el pasado 4 de noviembre, se dañó el hombro en el choque contra el Mainz.
Volvió el español que apuntala su puesta a punto con la mirada puesta en los octavos de final de la Liga de Campeones contra el Real Madrid. Jugó casi media hora Olmo ante el Eintracht. Sustituyó a Christoph Baumbartner cuando el marcador ya estaba en contra.
Y es que el Eintracht, asentado en la parte alta, se ha consolidado como un candidato más a un puesto Champions de la Bundesliga. La victoria en Leipzig tiene un valor añadido para el cuadro de Dino Toppmoller que marcó el único gol del partido a los siete minutos, en un pase de Niels Nkounkou desde la izquierda, medido, al área que aprovechó Ansgar Knauff que ganó la espalda a su marcador y empujó el balón a la red.
Nadie fue capaz de alterar el marcador después. Aunque apretó el cuadro de Rose, que pudo igualar pasado el cuarto de hora de la mano de Benjamin Sesko en la primera parte y otra al inicio de la segunda mitad de Lois Openda, que tiró excesivamente alto.
Sin embargo pudo sentenciar el conjunto visitante porque Mario Gotze estuvo en una situación inmejorable para ampliar la ventaja.
El Leipzig, desordenado, buscó evitar la derrota en acciones individuales. Benjamin Henrichs tuvo de cara la igualada. Pudo disparar, raso, pegado al palo. Pero su tiro fue atrapado por KEvin Trapp que sostuvo con acierto todo el encuentro al cuadro de Dino Toppmoller.
Un empate y una derrota seguidas acumula el Leipzig, aún cuarto en la tabla, a seis puntos del Eintracht Fráncfort, quinto, en zona europea aunque amenazado por el Borrusia Dortmund, sexto.
El Nápoles no despeja las dudas
Uno gol en el minuto 96 de Amir Rrahmani salvó un nuevo tropiezo en la era Mazzarri, esta vez ante un Salernitana (2-1) que, pese a ser el colista, evidenció las costuras y debilidades del actual campeón de Italia, una sombra del equipo que fue hace unos meses y que este sábado ganó oxígeno con una victoria agónica en el Diego Armando Maradona.
La caída del Nápoles es dolorosa. Desde lo más alto de Italia a una situación inimaginable hasta hace unos meses; de ser un equipo temido a ser uno de los más endebles. Eran cuatro los partidos sin ganar con una eliminación en Copa ante el recién ascendido Frosinone. La afición a punto estuvo de volver a irse de vacío de la casa de Maradona en un temporada para el olvido. Acabó respirando y liberando tensión, aunque apesadumbrada por la manera sufrida en la que se impuso al más débil de la Serie A.
Porque vieron cómo el año pasado fueron invencibles y cómo en este, con prácticamente el mismo once -sin el nigeriano Victor Osimhen, en la Copa África- son un equipo con muchas fisuras. Sin Luciano Spalletti en el banquillo, el Nápoles quedó a la deriva. Por lo pronto ni Rudi García ni Walter Mazzarri -que ha ganado algo de tiempo con esta victoria- ha reconducido una situación dramática.
El partido era la oportunidad perfecta de darse un festín y acabar con buena parte de los rumores al tiempo que se hacía daño al rival de la región de la Campania. Pues ni una ni la otra, porque el Salerenitana del 'Pippo' Inzaghi consiguió reducir a su enemigo y a punto estuvo de sacar un valioso punto para acercarse a la salvación.
Gracias en buena medida al siempre oportuno Antonio Candreva, que a la media hora de partido clavó un disparo con su pierna derecha en la escuadra que silenció el Diego Armando Maradona por enésima vez en la temporada. Un tanto que arruinó toda esperanza de recuperación napolitana y que obligó a remar una vez más a los 'azzurri'.
La recompensa llegó sobre la bocina del primer acto y envuelta como regalo en forma de penalti sobre el 'Cholito' Simeone que transformó Matteo Politano. Un empate que dio alas para la segunda mitad y que explotó en los minutos finales, cuando el Nápoles asedió. Rozó el gol con una ocasión clarísima de Kvaratskhelia que sacó con un pie milagroso el 'Memo' Ochoa bajo palos, arruinando a los más fieles aficionados que aguantaron hasta el final.
Unos seguidores que obtuvieron una recompensa gigante en relación al partido de los suyos. Plano, de nuevo sin dominio claro y falto de chispa, el Nápoles salvó los muebles con un gol en el 96 de Rrahmani, que encontró en el área un balón suelto para superar a Ochoa.
El Nápoles respira y, virtualmente, recupera puestos europeos. La situación no ha mejorado en los últimos meses, pero son 3 puntos importantes para el cambio de dinámica.