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EL JUEZ GARCÍA-CASTELLÓN, PESADILLA DE PEDRO SÁNCHEZ

jueves 25 de enero de 2024, 14:42h
Los partidarios de sistemas comunistas o precomunistas se enfrentan siempre con la...

Los partidarios de sistemas comunistas o precomunistas se enfrentan siempre con la dificultad de desarticular el poder judicial para controlarlo y someterlo a la voluntad del líder del Ejecutivo. Eso ha ocurrido recientemente en varios países iberoamericanos y de forma notoria en Venezuela.

Sometido a las más disparatadas concesiones, genuflexo ante el chantaje del secesionismo catalán, el presidente del Gobierno español ha tirado por la borda de la nave nacional una parte sustancial de aquello que la Constitución de 1978 había establecido. El problema para el triunfo de la política sanchista, es la actitud independiente de la judicatura. Jueces y magistrados, salvo aisladas excepciones, no se dejan manejar. Pedro Sánchez ha conseguido el control del Tribunal Constitucional, organismo que en otras etapas también estuvo politizado, y que es clave para los propósitos de un Sánchez, genuflexo ante la extrema izquierda de Bildu y ERC y ante la derecha de Junts y PNV.

El problema para Sánchez es que un juez, desde la independencia en el ejercicio de su función, tal vez no pueda evitar las tropelías sanchistas, pero sí dificultarlas y retrasarlas. Por eso el sanchismo se ha lanzado a una frenética campaña para fragilizar al juez García-Castellón, un profesional serio y responsable que está cumpliendo con su trabajo, a pesar de los acosos a los que se ve sometido. Juez de trayectoria profesional intachable, Manuel García-Castellón, considera que la amnistía está fuera de la Constitución española y que el prófugo golpista Carlos Puigdemont ha cometido, presuntamente, actos de terrorismo que es necesario investigar.

El poder judicial, en fin, se ha enfrentado abiertamente con la actividad totalitaria de un sector del poder Ejecutivo. De jueces como García-Castellón depende que la democracia pluralista plena permanezca en España. La descomunal campaña política para someter y controlar la Administración de la Justicia está en su apogeo. Nadie es capaz de pronosticar qué va a ocurrir, pero parece claro que en la medida de las fuerzas de cada uno habrá que apoyar a los garcíacastellones en su descomunal esfuerzo por mantener la independencia judicial y evitar la impunidad de sediciosos, golpistas y terroristas protegidos en cierta medida tanto en Cataluña como en el País Vasco por el sanchismo que nos gobierna.