La entidad "mutó cuando se fusionó con Bankia", ha explicado Gorigolzarri, frente a las presiones independentistas para que vuelva a Barcelona.
El presidente de CaixaBank,
José Ignacio Goirigolzarri, ha explicado la posición de la entidad con respecto a las exigencias de Junts para forzar al Gobierno español a que penalice fiscalmente a las empresas que abandonaron su sede social en Cataluña durante el
procés.
“Valencia nos ha acogido magníficamente. Estamos muy a gusto. Es el mejor lugar para nuestro negocio, lo hacemos pensando en nuestros depositantes y accionistas”, ha dicho durante la presentación de los resultados de la CaixaBank en 2023, un ejercicio en el que se evidencia el momento dulce que vive la entidad, que ganó 4.816 millones de euros, un 53,9% más que en el año anterior, y prepara un dividendo de 2.890 millones para los accionistas.
Goirigolzarri ha desvinculado el cambio de sede de la entidad del proceso independentista que vivía Cataluña en 2017. No se trata de un problema de seguridad o inseguridad jurídica. Lo que ocurrió, ha dicho, es que CaixaBank “mutó tras la fusión con Bankia”, de modo que incrementaba su presencia en los mercados valenciano y madrileño.
Por tanto, ha explicado, el Consejo de Administración de la entidad reflexionó entonces que Valencia era la mejor sede. “Lo pensamos entonces y lo pensamos ahora, nos quedamos con vocación de permanencia”, ha dicho, “es un lugar extraordinariamente equilibrado”.
Los movimientos políticos han centrado buena parte del interés periodístico con respecto a CaixaBank. El ruido no sólo proviene del flanco independentista. Los discursos del Gobierno sobre los abultados beneficios bancarios también han motivado la respuesta de la entidad. Goirigolzarri ha pedido una reflexión sobre la importancia que tiene una banca sana y potente. “Un país necesita bancos potentes, con músculo financiero”.
“La gran diferencia entre la crisis de 2011 y la crisis del Covid es que ahora España cuenta con una banca potente”, ha dicho, “que permite estar cerca de familias y empresas, conceder créditos y moratorias”.
Tras cuantificar en 500 millones el impacto que tendrá el “impuestazo” del Gobierno para CaixaBank en el presente ejercicio de 2024, ha reflexionado que “la mejor manera de mejorarlo es eliminarlo”, ya que cuando se detrae capital de los bancos, hay menor capacidad para dar crédito.
Sí ha saludado, el presidente de CaixaBank, la iniciativa del ministro de Economía entrante, Carlos Cuerpo, de reunirse con los principales banqueros. “Todo lo que sea diálogo y contrastar opiniones me parece muy positivo, aunque no podemos estar de acuerdo en todo”.
En cuanto a la presencia del Estado en el accionariado de CaixaBank, ha explicado que hay una fecha de salida para el FROB, aunque se trata de una decisión un accionista y, por tanto, debe decidir cuándo y a qué precio abandonará su participación en la entidad.
Sobre la evolución de los tipos de interés, el consejero delegado de CaixaBank, Gonzálo Gortázar, ha explicado que la caída prevista para 2024 reducirá las cuotas hipotecas en 2024 para los hipotecados a tipo variable con referencia al Euribor.
Se espera una repreciación positiva de unos 20 euros al mes de media que podrá verse a partir de enero para los que revisan sus hipotecas a seis meses y en junio para los que lo hacen a 12 meses.