El mundo ante Obama
miércoles 05 de noviembre de 2008, 23:34h
El desenlace de las elecciones últimas celebradas en Estados Unidos se ha traducido en el primer presidente negro en la historia de la nación más poderosa del mundo. Allí ha ganado un demócrata. Pero en el resto del mundo, la lectura que se hace de la victoria de Barak Obama discurre, en ocasiones, por derroteros no siempre atinados. En Europa, sin ir más lejos, son muchas las voces que afirman sin rubor alguno que los norteamericanos se han decantado por un presidente “de izquierdas”. Algo parecido sucede en Iberoamérica, donde las reacciones iban también en ese sentido. Y nada de eso es exacto.
Bien es verdad que Obama ha hablado en su campaña de una sanidad pública en condiciones y para todos; algo más acorde con el estado de bienestar europeo que con la atención sanitaria a través de seguros privados que reciben los estadounidenses. Se ha referido igualmente a una paulatina retirada de las tropas americanas en Irak, aunque sin dar fechas y empleando siempre la mesura. Pero también hay otra serie de argumentos que no conviene perder de vista. Para empezar. Obama es partidario de la pena de muerte para delitos de especial gravedad. Además, en su primer discurso como presidente en Chicago, afirmó que su país se halla incurso en “dos guerras”, y añadió que “el mundo está en peligro”. El tinte belicista que rezuman estas palabras encajaría más en el cliché republicano que en el demócrata pero Obama ya ha demostrado que no le duelen prendas en decir lo que piensa. Y, por otro lado, en todos sus discursos no han faltado numerosas alusiones religiosas, en un intento de dejar presente sus convicciones.
Por todo ello, no es viable tachar a Obama de socialdemócrata, socialista o simplemente “hombre de izquierdas”. Puede que haya rasgos de su política que así lo insinúen, pero lo que es importante destacar es que ciertos conceptos ideológicos norteamericanos no son extrapolables fuera de aquel país. Además, todos aquellos progresistas que ya le consideran uno de los suyos, deberían esperar a ver sus medidas proteccionistas para con la industria americana, a ver si entonces siguen opinando lo mismo –sobre todo en América Latina y en Europa. Porque Obama llevará a cabo su labor de gobierno sin preocuparse del color –nuca mejor dicho- con el que tilden su trayectoria. Ya lo dijo en Chicago: “no hay estados azules ni rojos, sino sólo los Estados Unidos de América”. No es socialista. Ni socialdemócrata. Es Obama. Nada menos.