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LETRAS, CEROS Y UNOS

La historia que todos guardamos dentro

sábado 10 de febrero de 2024, 19:56h

Toni “El Rata” ha vuelto a la ciudad, a mi ciudad. Toni tendrá unos cincuenta años, supongo que vive en la calle y es quizás el único superviviente de los tiempos de la heroína en los ochenta y noventa por este lugar. Me atracó una vez, a punta de navaja, allá por el noventa y cuatro bajo la sombra de la catedral. Yo era un chavalete y tenía un monedero marrón a la antigua usanza, regalo de mi abuela. Se llevó todas las monedas de veinte duros que tenía y me devolvió el monedero. Fue la única vez en mi vida que me atracaron, aunque por aquella época era algo bastante normal, al menos que lo intentasen.

Toni ha vuelto a la ciudad y ahora mendiga por el centro. Le observo y me sorprendo de que siga vivo y en tan buen estado físico. Pienso que si ahora mismo intentase atracarme le respondería con un buen juego de jab cross, que para algo voy tres veces por semana a body combat. Esta tarde he vuelto a cruzármelo y le miré sin apenas disimulo. Él respondió a mi mirada con la suya, afilada, ácida, peligrosa, y yo, por un instante, volví a ser el chaval aquel del monedero marrón y las monedas de veinte duros. Toni ha vuelto.

Toni ha vuelto y yo fantaseo con que me cuente su vida. Con que sea una especie de Jaro, Vaquilla y José Luis Manzano todo a la vez. Con que en su mochila no lleve solo heroína, sino también un viaje del héroe abriéndose paso entre la miseria y los filos oxidados de las navajas. Con que Toni tenga una historia a la altura de que yo pueda contarla.

Hace unos años unos amigos escritores pensaron lo mismo de una vieja estrella de la canción. Los tiempos dorados, el bronceado de la costa, los puros encendidos con billetes de diez mil pelas y los conciertos privados ante el Sha de Persia. Al final era todo gaseosa. O él no supo contarlo o en realidad tuvo una vida anodina con tres o cuatro destellos que son los que realmente han llegado a ser conocidos por el centro de la provincia y alrededores. Hubiera sido mejor hacerlo ficción que no basarse en una realidad poco llamativa y sin apenas carga intelectual.

El escritor Iñaki Domínguez, sin embargo, intelectualiza el lumpen en sus obras sobre la delincuencia en España en los últimos sesenta años. En “Macarrismo” (Akal), nos encontramos un tratado filosófico y sociológico sobre un fenómeno que parece haber estado ahí desde siempre pero que nunca nos hemos atrevido a mirar a los ojos. Domínguez ha escrito varios libros más sobre el género que explican los factores sociales, económicos y políticos de la pequeña delincuencia dejando por escrito una épica nunca antes escrita más allá de las páginas de los sucesos. Llama la atención, sobre todo, el potencial amarillento y sensacionalista de estas historias que, sin embargo, Domínguez presenta en términos de filosofía política como un intento no de oponerse al sistema, sino de poder participar de alguna forma en el mismo desde sus márgenes. Y es ahí donde la literatura debe estar, para ayudarnos a conocer esos márgenes y servirnos de sherpa en los helados contornos del abismo.

Es muy tentador hablar sobre un tema sin ensuciarse del polvo del camino, es por ello que el mundo del lumpen solo ha sido o denostado o idealizado, pero pocas veces analizado con seriedad y rigor tal y como Domínguez está haciendo en sus obras. A las de este escritor hay que sumar el inconmensurable volumen “Todo el odio que tenía dentro” (La Felguera) del autor canario y experto en contracultura Servando Rocha, que, con el leitmotiv de contar la biografía del exboxeador “Dum Dum” Pacheco, elabora una detallada historia de la delincuencia marginal en España desde los años cincuenta hasta hace unos días, cuando, con el fin de proteger al pueblo se decidió ocultar de las páginas de los periódicos los pequeños delitos con el fin de que pareciese que ya no existían, saliendo solo a la luz pública aquellos que realmente llamasen la atención y pudieran ser monetizados en periódicos, clicks o visualizaciones al gusto del consumidor amarillista y sensacionalista.

Toni ha vuelto a la ciudad y esa mirada dura y penetrante tiene una historia que merece ser contada. Lo peor que puede pasar es que me mande a la porra o yo que sé, que me saque una Opinel y le tenga que dar las escasas moneducas con las que hoy en día ando por la calle.

Nos cuesta plantearnos que alguien que vive al margen pueda dar su visión panorámica ante un mundo fragmentado al que le encanta lo truculento mientras sea una voz en off quien se lo narre y no haya que plantearse nada más que asco y pena. Nuestro cerebro es plástico y adaptable, pero no le gusta complicarse si no es estrictamente necesario. Sin embargo, puede que dentro de esa plasticidad quiera escuchar una historia de esas que hasta ahora han sido silenciadas quizás para que no pensemos en que pueden ser fruto de una injusticia y desigualdad social orgánica y estructural especialista en mirar hacia otro lado. Si no lo contamos seguiremos pensando que no ha existido, o peor aún, será chatgpt quien reescriba a su manera nuestra historia.

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