El velocista pescó de la espectacular rivalidad entre Pogacar y Van der Poel. La temporada de clásicas descorcha su inicio.
La temporada de "monumentos" se estrenó este sábado con la 116 edición de la Milán-San Remo, la "classicissima" que ha ofrecido uno de los duelos más atractivos del ciclismo mundial con el neerlandés Mathieu van der Poel y el esloveno Tadej Pogacar frente a frente. Sobre un recorrido de 288 kilómetros que fue de Pavia a San Remo, el espectáculo estuvo servido con ambas estrellas.
Mathieu van der Poel (Alpecin), campeón del Mundo y defensor del título obtenido en 2023, estrenaba la temporada dispuesto a levantar los brazos de nuevo. El ciclista de Kapellen, de 29 años, se vació para ser el primero en lograr el doblete en la Milán-San Remo desde el alemán Erik Zabel, que firmó la gesta a comienzos de siglo. El nieto de Poulidor, 6 veces arcoíris de ciclocrós, centró el foco en compañía de Tadej Pogacar (Klanec, 25 años), en su segunda carrera del año. En la primera, hace unos días en la Strade Bianche, dejó un sello indeleble con una escapada a 80 km de meta que le otorgó la gloria. El líder del UAE solo sabe ganar, lo mismo que Van der Poel, de ahí la ilusión generada por este esperado duelo.
La más rápida de la historia
Contó el esloveno con compañeros del nivel de Tim Wellens, Marc Hirschi, McNulty. Todo ello para lograr el triunfo en esta clásica monumental que ganó el español Óscar Freire hace 20 años. 'Agradeció' Pogacar la ausencia de Van Aert ó Vingegaard por parte del Visma Lease a Bike, que sólo pudo contar con un dubitativo Christope Laporte. Tuvo como rivales destacados, amén del favorito Van der Poel y sobre el papel, a Tom Pidcock (Ineos), Matej Mohoric (Bahrain, ganador en 2022), Alberto Bettiol (EF Education, se llevó el triunfo en la reciente Milán-Turín) y a Mads Pedersen (Lidl). Pero al final se destaparon los velocistas con su poderío y fue Jasper Philipsen (Alpecin) el que se llevó el triunfo.
El esprinter se impuso en la llegada de un numeroso grupo a Michael Matthews (Jayco), en un último esfuerzo quese tuvo que decidir casi por la 'foto finish'. Van der Poel y Pogacar se desfondaron en las subidas a la Cipressa (km 266; 5,6 km al 4,1%) y al Poggio (km 281; 3,7 km al 3,7%). Ahí trató el UAE de romper la carrera con sendas ascensiones muy exigentes, pero los rodadores aguantaron y su líder quedó tocado en cuanto a fuerzas. Tras el descenso endiablado tomaron el poder los 'trenos' de los mejores llegadores y en la recta final se impuso Philipsen. Alzó los brazos en una de las victorias más importantes de su ya ilustre trayectoria deportiva a sus 26 años.
El primer ‘Monumento’ del calendario de clásicas no comenzó en la capital lombarda, lo hizo desde Pavia, pero transitó por el recorrido tradicional que deparó la esperada lucha entre esprinters y clasicómanos por alzar los brazos en la Via Roma de San Remo. La batalla empezó rápido, con velocidades de hasta 70 kilómetros por hora que avanzarían el cariz de la carrera: esta edición de la Mila-San Remo fue la más rápida de la historia, con una velocidad media de 46 kilómetros por hora. El telón se alzó en el kilómetro 17, cuando se formó la peleada escapada de once ciclistas que contó con la presencia del español Sergio Samitier. El corredor de Barbastro formó parte de la delegación del Movistar para la "classicissima" con Gonzalo Serrano, Carlos Canal, Davide Cimolai, Jon Barrenetxea, Lorenzo Milesi y Manlio Moro.
Pogacar ataca sin éxito
Se instaló entonces el respeto entre el pelotón y el grupo sin que la ventaja de estos últimos se distanciase demasiado. No hubo sobresaltos en este guión durante la gran parte de la cita, si bien se registró una caída en la que se vio involucrado Carlos Canal. El gran grupo no aceleró en el paso por los aperitivos que supusieron la subida al Turchino (km 138, 3 km al 5 por ciento) y los ‘Capi, con el Capo Mele (km 236, 1,5 km al 5), Capo Cervo (km 241, 1,8 km al 2,8) y Capo Berta (km 249, 2 km al 6). Sólo cuando restaban 50 kilómetros para la meta cambió elr itmo el UAE. Con al cercanía del ascenso a la Cipressa aumentó la tensión, ya con los escapados a menos de dos minutos de distancia.
Entró en acción el mexicano Del Toro para filtrar y dejar sólo en el grupo de favoritos a los mejores. Sobrevivieron en torno a 30 ciclistas y, de repente, Pogacar ordenó frenar. Le quedó Wellens como único ayudante en su intento por hacer explosionar a los rodadores, sobre todo a Van der Poel. El gregario de Tadej se volvió a activar en el Poggio, concluyendo con la fuga y dejando a su líder a kilómetro y medio de la cima, listo para atacar. Voló Pogacar pero no consiguió despegarse del gigante neerlandés. Aguantó el campeón del mundo así que el esloveno paró... y lo volvió a intentar en los últimos metros de la subida. Lo intento 'Pogi' con todo mas en eld escenso fue atrapado y se le echaron encima los todoterrenos. Viajaba en el paquete Philipsen, que aprvechó el sacrificio de su compañero Van der Poel para ganar en el último golpe de riñón al sorprendente Matthews. Pogacar, finalmente, subió al podio como tercero.