Sin el menor pudor, con la mayor desfachatez, sin remilgos ni veladuras...
Sin el menor pudor, con la mayor desfachatez, sin remilgos ni veladuras, Jordi Turull ha abofeteado a Pedro Sánchez, seguro de que el presidente del Gobierno permanecerá genuflexo ante el rebenque secesionista.
“Si el presidente quiere el sí de Junts, ya sabe que a tanto la pieza”. El voto en favor de su investidura ha costado la ley de Amnistía, redactada por los propios amnistiados, claramente anticonstitucional y descaradamente cínica. Por las siete monedas de los escaños, Pedro Sánchez ha vendido la dignidad de España. Y la decencia política.
Hay tensión, sin embargo, en las relaciones sanchismo-Junts. Jordi Turull lo ha dejado claro. A tanto la pieza. Cada sí que Pedro Sánchez necesite en el Congreso de los Diputados, Puigdemont y su partido se lo cobrarán, conforme a lo que consideren que vale el voto afirmativo. No se trata de un vulgar chantaje. Se trata de un chantaje permanente e institucionalizado. Nadie del Partido Socialista Obrero Español ha contestado a Turull porque saben que el político secesionista no ha hecho otra cosa que decir la verdad.
Pedro Sánchez está en manos de Puigdemont. Y Puigdemont quiere regresar en triunfo a Cataluña y proseguir luego con el despropósito independentista que formó parte del proceso, yugulado por la acción judicial. La ley de Amnistía ha acorralado a jueces y magistrados y les ha dicho que se equivocaron al condenar como delitos los que no eran más que legítimos actos políticos. Pedro Sánchez quebrantó la separación de poderes para seguir unos meses más sentado en la silla curul de Moncloa. Cediendo, por cierto, en cada paso que quiera dar porque Jordi Turull no miente, Puigdemont hace una semana lo dejó también claro. Los siete escaños cuestan un ojo de la cara y la yema del otro. A tanto la pieza. Cada vez que Pedro Sánchez los necesite deberá pagar lo que los secesionistas le exijan y así hasta que se extinga la legislatura.