Pere Aragonés ha definido a la perfección la desfachatez de los socialistas “Son rapidísimos saliendo a decir que no, pero luego se lo tragan”. Y es que, lo que ahora dice Pedro Sánchez que es imposible termina siendo posible. Y así ha sido y así llegó a La Moncloa el líder del PSOE. Gracias a engañar a sus votantes, ha logrado encaramarse en el poder. Entre otras muchas mentiras, hay que recordar que juró y perjuró que jamás gobernaría con Podemos, que nunca concedería los indultos a los condenados por el “procés” y que la amnistía era inconstitucional. Ha bastado con necesitar los escaños de Podemos y ERC, primero, y ahora los de Junts, para que “todo lo que era imposible” fuera posible. Y, en estos momentos, en plena campaña catalana, el PSOE rechaza que esté negociando el referéndum de autodeterminación con ERC, como desveló Marta Rovira. ¿A quién creer? Hay que tener en cuenta, que Otegui también ha exigido la celebración de un referéndum en el País Vasco.
Lo decíamos en esta sección el pasado 18 de noviembre:” Los escaños de ERC, Junts y Bildu que necesita el PSOE para gobernar van a ser más caros que nunca. Tan caros como la celebración de sendos referéndums sobre la autodeterminación en el País Vasco y Cataluña.” Y, aunque ahora lo nieguen los socialistas, con la intención de aparentar ser un partido constitucionalista en Cataluña, a nadie se le escapa que el presidente del Gobierno terminará cediendo para mantenerse en La Moncloa.
Porque Pedro Sánchez se ha rendido con armas y bagajes ante Puigdemont. Porque una mayoría parlamentaria formada por los partidos que buscan destruir nuestra nación ha tomado las riendas del Gobierno. La ley de amnistía sólo es el principio del fin. Porque mandan los escaños de Junts, ERC, Bildu y el PNV. Y después de la celebración de las elecciones vascas y catalanas, el Gobierno buscará una fórmula para que se celebren las consultas sobre la independencia.
Pero ahora toca mentir. Ahora, el PSOE necesita desmarcarse de la dependencia de los separatistas para sobrevivir en las urnas. De ahí, el rechazo al referéndum de autodeterminación. Una línea roja que ha pintado el Gobierno y que será borrada en cuanto Pedro Sánchez necesite los escaños de Junts, ERC, Bildu y el PNV para prolongar la legislatura. Porque lo que ahora dice que es imposible, termina siendo posible. Tiempo al tiempo.