Toreros: Perera, Perera…y el resto (con matices)
domingo 09 de noviembre de 2008, 18:16h
Con el estrambote, absurdo final tardío –de compromiso-, de la temporada en Madrid, hace quince días, tras Jaén (San Lucas), se puede dar por concluido el presente ejercicio taurino. América no espera; ¡ya! marcha.
Un curso que presenta a Miguel Ángel Perera como su referente: sobresaliente “cum laude”; matrícula de honor.
En esta temporada de 2008 Perera se ha encumbrado, consagrándose, como la figura del año, y como torero con proyección y grandeza para hacer historia: marcar una época.
A partir del extremeño, muchas luces y muchas sombras en el escrutinio de temporada de las figuras que les aleja de la rotundidad continuada en los triunfos arrolladores de Perera.
Así, sin ánimo de jerarquizar –tan solo el análisis de argumentos- se puede decir que (en otra guerra) el que más ha aguantado el tirón ha sido Enrique Ponce.
PONCE
Su comienzo en Fallas, respetado en Sevilla, su seriedad con toro “esaborío” en su ¿última comparecencia? En Las Ventas, la plástica con el buey –tradicional- de Pamplona (en otro atisbo de despedida) su firme faena de Santander y su espectacular agosto, con un punto de inflexión en Bilbao -una de las faenas de la temporada- después de Gijón y San Sebastián y antes de Málaga, más las inspiradas tardes de Francia (Mont de Marsans, Dax, Bayona y Nimes) y el colofón de su actuación en El Pilar de Zaragoza en faena de “manual” para profesores y alumnos de escuelas de tauromaquia tras más de medio septiembre en el dique seco y el otro medio resentido por dolorosa lesión en un hombro, en su decimonovena temporada nos desconcierta de la sensación que quiere transmitir el maestro valenciano en que la próxima será su última campaña antes de decir adiós, con el mejor –a distancia- currículo de la historia el 19 de marzo de 2010.
El Juli y El Cid cada vez depuran más su torero de firmeza y poderío el primero y de pureza y clasicismo el sevillano, pero sus ciclos han estado jalonados de diente de sierra entre grandes tardes –no cantadas lo suficiente- y tardes de infortunio en los lotes –contadas con ribetes pesimistas-.
Manzanares tuvo que cortar temporada. Pero ¡está probado!, no es dudoso. Dos muescas –entre varias relevantes-: Sevilla y Bilbao. Su última tarde en Murcia fue una oda al arte de torear.
Castella ha sufrido, ¡y no solo con la espada!, en busca de una nueva identidad más apurada en el arrimón que afinada en el arte de torear; más obsesionado en el cuerpo a cuerpo –sin discriminar las condiciones del toro- que en administrar distancias, altura y velocidad. Su última tarde en Jaén ha sido una declaración de intenciones –a futuro- para que nadie se olvide de su condición de torero en figura (importante).
Jaén ha sido (lo último se recuerda con más facilidad que lo anterior, dicen) un bálsamo en la temporada sinuosa de Talavante y un aviso a navegantes de Jiménez.
Cayetano se rompió. Otra temporada más; pero bastan dos tardes, la de su confirmación en Madrid y la de Málaga para apostar, el aficionado, bastante más que su propio apoderado en que está preparado para acometer compromisos totales.
Morante, lo escribí la semana pasada, cuando ha ido en “la normalidad” ha progresado en ganas sin perder su condición de genio. Su última tarde en El Pilar no debe empañar una buena temporada de sangre y fuego, tanto como reflexionar sobre sus estrategias de futuro.
De los veteranos El Fundi, sin discusión. Su actuación (en cartel atípico) de Barcelona le desestigmatiza de su exclusiva condición de “legionario”.
De los jóvenes, en distinta línea, se cuajan Luque y Bolívar.
El Fandi permanece estable en la cabeza del escalafón y en su condición de llevar gente. Torero para todos los públicos, como los llamados mediáticos, que, reciclados, han cumplido con su papel (que no es baladí según que plazas).
José Tomás, por su excepcionalidad, merece análisis exclusivo en próxima entrega como nota al margen de la competitividad que han asumido el resto de sus compañeros. Cada tarde un suceso, pero fuera de concurso. La NBA y los Globertrotters.
Se nos fue Liria con la honradez y vergüenza con la que pasó por LA Fiesta durante más quince años.
Y, a título particular, para el recuerdo –mi recuerdo- la faena de Javier Conde en Murcia.
¿El toro? ¡Pues el que hay! La gran asignatura pendiente (próxima entrega)
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Crítico taurino y Periodista
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