A Pedro Sánchez, sus pactos para sobrevivir en La Moncloa le están saliendo muy caros. El presidente del Gobierno aguanta contra viento y marea con 120 escuálidos escaños, pero está cavando su tumba política. Porque los abrazos a Otegui y, ahora, a Puigdemont están llevando al PSOE al abismo. Sin embargo, el protagonismo y la influencia política de Bildu y Junts están acercando a los proetarras y a los golpistas catalanes a poder gobernar en el País Vasco y en Cataluña. Incluso, ponen en riesgo que Salvador Illa presida la Generalidad, pese a ganar las elecciones.
En efecto, como informamos en El Imparcial, las últimas encuestas electorales dejan a Bildu y Junts más cerca de la posibilidad de gobernar, un impulso que, sin duda, obedece a sus pactos con el Gobierno.
De acuerdo con el último sondeo del Gobierno vasco, Bildu obtendría 29 escaños el próximo 21 de abril, los mismos que el PNV. Otra cita clave será el 12 de mayo en Cataluña. Y, según la última encuesta publicada por El Español, la previsible victoria de Salvador Illa no sería suficiente para gobernar. Pues Junts, con Puigdemont como candidato, se situaría por delante de ERC, y ambos obtendrían mayoría absoluta con los escaños de la CUP, lo que propiciaría que el prófugo de la Justicia se convirtiera en presidente de la Generalidad.
Los pactos de Pedro Sánchez podrían poner al frente de los Gobiernos vasco y catalán a los partidos más radicales e independentistas. Al tiempo, en las encuestas sobre unas hipotéticas elecciones generales se dispara el PP a costa del PSOE. Es evidente, que el Gobierno necesita los escaños de Bildu y Junts para prolongar la legislatura. Pero las consecuencias de esa dependencia absoluta son letales para la estabilidad de España y arruinan el futuro político del PSOE. Pedro Sánchez aguanta en La Moncloa. Pero, simultáneamente, se desmorona el futuro electoral de su partido. Lo que, recurriendo al refranero español, equivale a “pan para hoy y hambre para mañana”.