Los brasileños sufrieron tres lesiones en el primer tiempo. Talleres se adelantó en un error del entrenador Carpini y picó a la contra, con Botta destacado (2-1).
La directiva del Sao Paulo ha comprado ilusión en el último mercado de fichajes. Vendió a su mejor defensor (Lucas Beraldo, al PSG por 20 millones de euros) y a cambio ha reclutado a ilustres como Lucas Moura o James Rodríguez -que no jugaba este torneo desde que tenía 18 años y militaba en el Banfield-. Con semejante carga de talento su hinchada ha renovado sus esperanzas en la Copa Libertadores. Llegaron a este torneo tras vencer la Copa de Brasil y saben que todavía está en crecimiento el equipo, pero las estrellas recién llegadas han disparado las expectativas. Por eso era importante olvidar rápido el varapalo sufrido en el Campeonato Paulista -les eliminó en cuartos de final el humilde Novorizontino- y qué mejor escenario que el estreno en el torneo continental, en Córdoba, Argentina.
Arribaron los pupilos de Thiago Carpini al estadio Mario Alberto Kempes con la fuerza de la veteranía ganadora como aval... y chocaron de frente contra la fortuna y la energía del motivado Talleres. Este dato sintetiza lo vivido en el primer tiempo por la delegación brasileña: tres lesionados y un gol encajado en inferioridad numérica. Hay partido accidentados y el visto en la madrugada de este viernes es uno de ellos. Rafinha, ganador de todo en la esfera de clubes -en sus etapas en Bayern y Flamengo-, empezó el duelo asestando una patada dura y viendo la amarilla. Ni un minuto pasó antes de cazar a Ramón Sosa, el mejor jugador rival. El paraguayo cayó lesionado y 20 minutos más tarde, el propio Rafinha se tenía que retirar tras cometer un error y enmendarlo, providencial, arriesgando su físico.
Talleres muestra credenciales
Salió con más intensidad el sistema preparado por Walter Ribonetto. En Argentina disfrutan de su dinámica en la Copa de la Liga, con un rendimiento óptimo a pesar de haber perdido en el mercado a nombres como Diego Valoyes, Rodrigo Garro y Rodrigo Villagra. La idea competitiva sigue ahí, juegue quien juegue, y en esta fecha asumieron la iniciativa temprano. Ritmo alto, líneas adelantadas y rascar en cada duelo era la premisa. Ortegoza avisó con un cañonazo lejano y los avances locales por su banda derecha empezaron a amenazar de verdad, con el omnipresente lateral Gastón Benavídez a la cabeza. En resumen, aprovecharon en el prólogo que los paulistas tardaron en entrar en temperatura.
Pasado el envite inicial, los visitantes fueron creciendo en el juego. Adelantaron líneas para robar más rápido y Alisson reclamó la pelota para mostrar su clase en la distribución. En consecuencia, los brasileños ganaron la posesión, bajaron el tempo y tomaron el control territorial. Obligaron a Talleres a quedar a la expectativa, una faceta que no le sienta mal al conjunto cordobés, ni mucho menos. La velocidad de su ataque es característico. Un centro pasado de Wellington Rato significó el primer acercamiento del 'Tricolor', en el minuto 23, en la constatación de un cambio de dinámica que se extendió casi hasta el intermedio. Ahí apareció más James. Eso sí, no tuvo otra que bajar a recibir, pues fue víctima de las buenas vigilancias contrincantes. Aunque falto de chispa física, los pases más afilados le pertenecieron.
Entonces recordaron los paulistas que no lo iban a tener fácil en esta madrugada. Lucas Moura sufrió un dolencia muscular cuando empezaba a despegar y también fue suplido antes de la media hora. Y Girotti casi embocó una volea potente desde media distancia, tras una indecisión de la zaga brasileña -minuto 35-. A pesar del dominio del cuero, le costó de lo lindo a los visitantes generar peligro, con sus creativos lejos del área ajena y arrastrando una imprecisión pegajosa en tres cuartos de cancha. Sólo produjeron en el primer acto un robo alto y chut precipitado de André Silva -que jugó por la baja de Jonatan Calleri-. Ese bagaje corto sembró el terreno para el sufrimiento y la inercia se confirmó en el descuento.
Wellington Rato cayó lesionado y Carpini eligió no gastar más cambios y esperar al intermedio. La decisión arriesgada se demostró como un fallo grosero a continuación, pues jugó con inferioridad numérica los 10 minutos añadidos por el colegiado. Talleres olió la sangre en ese lapso de superioridad y desniveló el choque. Se fue arriba y a punto estuvo de marcar cuando el talentoso Rubén Botta dibujó un centro perfecto y Ramiro Rodríguez perdonó con todo a favor, en el segundo palo -minuto 48-. Tuvo la reválida el ex de Atlético Tucumán justo después porque Benavídez y Catalán trazaron una pared y el central puso el cuero en el área para que Rodríguez engatillase un derechazo que se coló por la escuadra -minuto 51-. Pagó caro Sao Paulo su desajuste organizativo y se forzó a remontar.
Botta decide
Quisieron apretar en la reanudación los visitantes, ya con 11 jugadores sobre el verde tras la entrada de Erik, pero se estrellaron con la realidad. El bloque paulista sufre en el achique a espacio abierto, entre otras cosas porque Pablo Maia no da para tapar todos los desequilibrios. Padecieron la calidad punzante de Botta, que en el minuto 53 amortizó un mal despeje de Diego Costa para romper a Arboleda y pintar un zurdazo ajustado para el 2-0. Y bordeó el doblete más tarde, con otro lanzamiento notable que lamió la madera. Las transiciones rápidas de uno de los equipos con mayor efectividad desde media distancia de América torturó por momentos a los visitantes.
Con el viento soplando con fuerza en contra, Carpini quemó las naves incluyendo en el encuentro a Giuliano Galoppo -ex de Banfield- y a Luciano -ex del Leganés-. Retiró a un James flojo de fuelle y recogió el fruto casi de inmediato: dos minutos después hacer el doble cambio Galoppo se filtró por el centro para conectar un derechazo que escupió el poste y Luciano recortó distancias en el rebote -minuto 67-. El entrenador del tricampeón de la Libertadores mostró personalidad y regaló vida a su equipo con 20 minutos por delante. Talleres se sintió entonces escudriñado de verdad y se aferró a su ventaja desde el oficio. Esperó, bajó las revoluciones y picó a la contra. Casi sentenció en el final del festival de Botta, que regaló a sus compañeros dos remates nítidos en el tramo postrero. Su trampa venció a un Sao Paulo épico que casi llegó a la orilla con el mano a mano marrado por Luciano ante Herrera -minuto 80-, que también sacó un testarazo a Diego Costa en el minuto 95.
Ficha técnica
2- Talleres: Gastón Herrera; Miguel Navarro, Juan Gabriel Rodríguez, Catalán, Benavídez; Portilla (Galarza, min. 73), Ortegoza, Marcos Portillo (Juan Carlos Portillo, min. 73); Botta, Ramón Sosa (Ramiro Rodríguez, min. 6/Mantilla, min. 88) y Girotti (Nahuel Bustos, min. 88).
1- Sao Paulo: Rafael; Welington, Diego Costa, Robert Arboleda, Rafinha (Igor Vinicius, min. 19); Pablo Maia, Alisson (Giuliano Galoppo, min. 65); Lucas Moura (Ferreirinha, min. 28), James Rodríguez (Luciano, min. 65), Wellington Rato (Erick, min. ); y André Silva.
Goles: 1-0, min. 51: Ramiro Rodríguez; 2-0, min. 53: Botta; 2-1, min. 67: Luciano.
Árbitro: Alexis Herrera (Venezuela). Amonestó a Rafinha, Benavídez, Portilla, Luciano, Portillo y a Nahuel Bustos.
Incidencias: partido correspondiente a la primera jornada de la fase de grupos de la Copa Libertadores, disputado en el estadio Mario Alberto Kempes (Córdoba, Argentina).