No tiene empacho el PSOE en general y Pedro Sánchez en particular en decir una cosa y la contraria cuando hay elecciones de por medio. Ahora, en plena campaña vasca, Patxi López, el vocero titular de la causa socialista, ha renegado de Bildu, su socio más fiel de la legislatura al declarar que “sabemos de dónde viene y no es para estar orgullosos”. Asume así, el principal argumento de la Oposición para criticar la alianza del Gobierno con los herederos de ETA. Y lo hace, poco después de haber regalado al partido abertzale la Alcaldía de Pamplona y lo hace después de haber blanqueado la imagen del terrorista Otegui como protagonista de muchas de las leyes aprobadas por el Gobierno. Pero, cuando se cierren las urnas el 21 de abril, todo volverá a ser lo que era. Un fiel aliado de los socialistas. Pero, ahora, el PSOE necesita los votos de los constitucionalistas y la estrecha relación con Bildu es un obstáculo.
Lo mismo ocurre en Cataluña, donde Salvador Illa se presenta a las elecciones como “el dique de contención del independentismo”. El candidato del partido que ha indultado a los condenados del “procés”, que ha amnistiado y resucitado políticamente a Puigdemont, ahora pretende aparentar ser un defensor de la Constitución y de la unidad de España. También se trata de una mera estrategia electoral. Y también volverá a unir sus fuerzas a ERC en el Congreso de los Diputados y proseguirá su perverso acercamiento al golpista catalán para amarrar esos 7 escaños que tanto le han constado conseguir a Pedro Sánchez para ser investido presidente del Gobierno.
El cinismo de los socialistas y, en especial, de su gran líder resulta escandaloso. Los candidatos a las elecciones vascas y catalanas no tienen pudor al decir lo contrario de lo que han hecho en estos últimos años para alcanzar el Gobierno. Resulta chocante que todavía alardeen de que la ley de amistía sólo busca “la convivencia” en Cataluña. Y, lo más chocante: todavía hay quienes van a votar al PSOE en Cataluñay el País Vasco después de haber sido engañados. Porque, en cuanto cierren las urnas, Bildu volverá a “colarse” en el Consejo de Ministros y Pedro Sánchez reemprenderá su actitud de sumisión para complacer en todo a Puigdemont y no perder esos 7 escaños. Pero, ahora, hay que mentir para rascar unos cuantos votos.