En los últimos años, el panorama financiero mundial está asistiendo a una auténtica revolución de la mano del fenómeno FinTech (acrónimo de “Finanzas + Tecnología” o aplicación de las nuevas tecnologías al sistema financiero) cuyas empresas llevan a cabo actividades que combinan la innovación y el desarrollo tecnológico con el fin de diseñar, ofertar y prestar nuevos productos y servicios financieros a sus clientes.
En efecto, la capacidad de una rápida adaptación de las FinTech a las cambiantes necesidades del mercado, combinada con su enfoque hacia la personalización y la experiencia del usuario, las ha convertido en un actor indiscutible en la industria financiera. De esta forma, las empresas FinTech están revolucionando, sin lugar a dudas, el panorama global de los productos financieros al ofrecer una amplia gama de servicios y soluciones claramente innovadoras.
Las posibilidades que se abren en este mundo son inmensas y van desde los préstamos personales hasta la financiación de carácter participativo o crowdfunding, pasando por plataformas en línea, que permiten a los usuarios solicitar y recibir fondos de manera rápida y eficiente, a menudo con tasas de interés competitivas y flexibles. En particular, todas las estrategias crowd consisten en poner en contacto, a través de una plataforma, a promotores que necesitan financiación para sus proyectos con inversores particulares, pudiendo realizarse este proceso bajo la figura de préstamos (crowdlending) o mediante emisión de determinados instrumentos financieros (crowdequity) como acciones, participaciones o bonos.
Un paso más avanzado lo constituyen las denominadas plataformas de inversión automatizada que, a través de robo-advisors, emplean algoritmos y tecnología basada en un continuo sistema de machine learning para el asesoramiento personalizado de inversiones y la gestión eficiente de carteras de inversión.
Como se señala en nuestro estudio InsurTech, PropTech & FinTech, Environment Sustainability, Global Trends and Opportunities, la transformación en la industria bancaria tradicional provocada por la disrupción de las empresas FinTech está generando nuevas oportunidades de desarrollo y crecimiento financiero, que pueden favorecer la inclusión financiera y la sostenibilidad al emplear las nuevas tecnologías.
Entre los resultados obtenidos, cabe destacar un estudio llevado a cabo por investigadores alemanes que analizan los criterios para la toma de decisiones en el contexto de la financiación de empresas FinTech, y cómo los avances en la tecnología digital han animado a los bancos a adentrarse en dicho mundo FinTech.
Múltiples son los ejemplos recientes de empresas que han destacado en el mundo FinTech, como el caso de Ebury, empresa FinTech fundada en Londres en 2009 y especializada en el servicio a las PYME de todo el mundo en sus actividades de comercio exterior: pagos y cobros internacionales, cambios de divisas, etc. y cuyo accionista de referencia es el Banco de Santander; o Fintonic, una de las empresas FinTech más conocidas en España, creada en 2012 y que presenta una aplicación gratuita que ayuda a la monitorización y control de los ingresos personales y a la organización de todos los movimientos de fondos.
En definitiva, la capacidad de adaptación de las FinTech a las necesidades del mercado, combinada con su enfoque hacia la personalización y la experiencia del usuario, les está permitiendo jugar un papel cada más importante en la industria financiera.
Ahora bien, aunque las FinTech constituyen un avance indiscutible en el progreso y la accesibilidad al mundo financiero, por un lado, la combinación armónica de intereses de expansión y mejora de los resultados en el negocio financiero y bancario y, por otro, el desarrollo de un marco legislativo internacional homogéneo y orientado a la protección de los datos derivados de la recopilación masiva de datos personales, constituyen un elemento fundamental que debe convertirse en un reto esencial para reflexionar en un futuro inmediato.