Según las encuestas más solventes, el PSOE sanchista será la llave para que el PNV o Bildu...
Según las encuestas más solventes, el PSOE sanchista será la llave para que el PNV o Bildu abran los portones del Gobierno en el País Vasco. El problema está en que el sanchismo puede apoyar sin problemas al PNV y, en cambio, se erizarán las dificultades si modifica el rumbo y ordena a sus diputados que voten en favor de Otegui, es decir, de los herederos de ETA, con el objetivo de que se alcen con el poder ejecutivo en las provincias vascongadas.
A Pedro Sánchez le quedan pocas probabilidades de hacer lo que le conviene: apoyar al PNV en Bilbao y garantizar sus 5 diputados en Madrid. Y a la vez satisfacer las exigencias económicas y la situación de los presos etarras en favor de Bildu, amén de la alcaldía de Pamplona, para conservar el apoyo de los diputados bilduetarras en el Congreso.
Pero aparece Pablo Iglesias, que es un peso pesado de la política, y anuncia su posición que no puede ser más lógica: si Bildu gana las elecciones autonómicas vascas, el partido de Otegui deberá exigir a Sánchez el apoyo para superar la mayoría absoluta y en caso de que la respuesta fuera no, suspender el respaldo bilduetarra en el Congreso de los Diputados.
No parece fácil resolver la cuestión porque entra en la lógica democrática, la ayuda al partido que gane las elecciones y que en Madrid se mantenga el entendimiento a Pedro Sánchez. Tanto el PNV como Bildu disponen de los escaños suficientes en el Congreso de los Diputados para que triunfe una moción de censura. Y mucho tendrá que prometer y ceder el sanchismo al partido -PNV o Bildu- que no cuente con el apoyo del PSOE para formar Gobierno en el País Vasco.
Situación límite, en fin. Sólo la victoria del PNV arreglaría la cuestión. Por eso, directa o indirectamente, el sanchismo trabaja en las provincias vascongadas a favor de los peneuvistas, dedicando a Bildu mordaces descalificaciones. Pedro Sánchez teme a Pablo Iglesias como a un nublado. El líder podemita tiene claro su apoyo a Bildu y la consecuente exigencia de este partido si ganara las elecciones. Dentro de pocos días sabremos a qué atenernos. Pero las navajas cachicuernas están desenvainadas y Pedro Sánchez teme que, de un tajo, le hagan saltar de su poltrona monclovita.