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TRIBUNA

Una "mentira con patas" y ¿una sociedad enferma?

sábado 20 de abril de 2024, 19:43h
Evidentemente, la sociedad que permitió a Pedro Sánchez ganar las anteriores elecciones generales no estaba enferma, puesto que fue engañada por el entonces aspirante, el campeón de la mentira con eso del insomnio si gobernaba con Podemos. Ahora dice que no mintió sino que simplemente cambió de opinión. Y añade que lo mismo que hizo Felipe González con eso de “OTAN de entrada no”. La diferencia sustancial es que González consultó a los españoles, que siguieron su consejo afirmativo. Tampoco el tiempo histórico en el que Suárez legalizó el partido comunista de Carrillo, cuya conducta en la transición fue ejemplar, era el tiempo presente de Sánchez. Por eso todo el mundo comprendió que para la credibilidad de la democracia había que hacerlo. Y es que una “Mentira con patas” no puede hacer otra cosa que intentar tapar una mentira con otras, de lo que es imposible que salga una verdad, a no ser por un ejercicio de prestidigitación hegeliana. Por fin parece que la población escarmentada lo ha calado. Es verdad que lo ciudadanos podían haberse dado cuenta antes por los antecedentes del tipo y su modo estrambótico de hacerse con la dirección del Partido de que no era trigo limpio. Pero, bueno, se tragaron la mentira, y eso es entendible y disculpable, porque no creo que haya un caso semejante en las democracias del mundo. Entonces, yo me pregunté en un artículo cómo era posible que no lo echaran del Partido a tiempo y nos hubieran ahorrado cinco años de destrucción de España y de miseria. Ahora dice la “Mentira con patas” que “España va como una moto”. Averiada, claro. 370.000 pobres más. Y es que Sánchez ha inventado el partido Sanchista que nada tiene que ver con el PSOE de la Transición, que ya se ha rebelado contra él, en conciliábulos varios, por sus pactos indeseables y su perniciosa diarrea legislativa, aunque él se haga el sordo. La “Mentira con patas” ha inventado un Partido carente de moral, al que una sociedad moralmente sana no debiera votar el 23J, incluso por bien que hubiera ido la economía, que no lo ha ido, por más que se pasee, obsesivo, enfadado y casi divertido, por los platós, “vamos a contar mentiras tralará”, y entreviste a sus propios ministros, cosa insólita, nunca vista, a no ser en alguna república-dictadura de esas que a él le gustan tanto.

Por todo esto, me preguntaba en el título si la sociedad española va a estar tan enferma como para volver a votar a un ególatra narcisista y autoritario, que no respeta al Parlamento ni a las demás Instituciones, de cuya salud mental ya hay psicólogos que dudan, pues no es raro decirlo de quien dice que pasará a la historia por desentierracadáveres y que pretende reescribir la historia, mejor aún que Zapatero, sin enterarse, por lo visto, de que la historia la escriben los vencedores de las guerras y no los perdedores, y en todo caso mucho mejor los historiadores y no los manipuladores políticos que no dejan ni descansar de una vez a los muertos en sus tumbas.

Ahora, en la campaña electoral ha surgido otra voz cuyo discurso no puede ser más vacío. Yolanda Díaz es otro Sánchez en femenino, pues ha traicionado al partido que la ascendió a ministra, declarándose por su cuenta líder de otro partido, Sumar, y acabando con Podemos. No es muy raro, ya lo había hecho Errejón para ser “más” que Pablo Iglesias. No sé si Sumar es un invento de Sánchez, como se conjetura, pero lo parece dada la calaña del nuevo personaje, que ha nombrado su segundo a un individuo que odia a España. Por cierto, el lema de campaña de la “Mentira con patas” es muy oportuno: “La mejor España”, la desaparecida.

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