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Ensayo

Fernando Reinares: 11-M Pudo evitarse

domingo 28 de abril de 2024, 22:36h
Fernando Reinares: 11-M Pudo evitarse

Galaxia Gutenberg. Barcelona, 2024. 18,50 €. Libro electrónico: 11,99 €.

Por Teresa Sánchez González

En 11-M Pudo evitarse, el catedrático Fernando Reinares, pionero en España en los estudios en terrorismo y un referente investigador en este campo, nos presenta un libro tan oportuno como necesario. Cuando se han cumplido 20 años del atentado terrorista más grave de la historia de España, el autor ofrece una reflexión, profunda y minuciosamente documentada sobre qué pudo fallar en cada uno de los elementos que conforman el sistema de lucha contra el terrorismo y cómo fueron utilizados por los yihadistas para cometer tal infamia. Además, complementa la obra presentando una interesante reflexión en la que valora en qué se ha avanzado en la lucha contra el terrorismo desde el 2004 y qué desafíos quedan por abordar o por ser mejorados.

¿Qué fallos de seguridad e inteligencia se cometieron para que los atentados del 11-M tuvieran lugar? Responder a esa pregunta es el hilo argumental de la obra de Reinares, quien va recorriendo los diferentes aspectos que conformaban la lucha antiterrorista en España y cómo fueron fallando en cadena.

El panorama de seguridad de España en el año 2004, y los años precedentes a éste, se caracterizaron por una profusa estrategia, tanto de análisis como operacional, orientada a dejar sin oxígeno a la banda terrorista ETA para provocar su final. La formación y la especialización tanto de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, la magistratura y la condena sin ambages de la sociedad civil, habían convertido a España en un referente de la lucha contra el terrorismo. En esta ecuación solo había una carencia: no se había actualizado totalmente la nueva oleada religiosa, según la clasificación del profesor David Rapoport, que ya estaba presente en esos años.

Con este contexto de fondo, la «Operación Dátil», la más trascendental intervención contra el terrorismo yihadista en España hasta 2001 y la mayor contra Al Qaeda desarrollada en Europa occidental tras los atentados del 11-S, provocó la detención de numerosos yihadistas pero otra parte no pudo ser detenida. En efecto, el que sería el principal instigador del atentado del 11-M, Amer Azizi, y otros que estuvieron dispuestos a seguir sus instrucciones y formar la que después fue la célula terrorista de Abu Dahdah, quedaron en libertad.

Como explica el catedrático Reinares, este hecho desató, lo que, en estudios sobre el terrorismo y las respuestas al terrorismo, se conoce como el «efecto bumerán»: el impacto que una actuación contra el terrorismo de especial importancia puede tener sobre otros terroristas, motivándolos a llevar a cabo algún plan de venganza, siempre que dispongan de los medios o de la oportunidad de hacerlo (pág. 40). Un elemento especialmente interesante y que no fue teniendo en cuenta.

«Las destrezas que mostraron (los terroristas) para preservar la naturaleza de sus intenciones dificultaron en concreto el empeño que los funcionarios de la UCIE tenían por detener y encarcelar a los ex miembros de la célula de Abu Dahdah y otros allegados que, sin que estos expertos policiales pudieran imaginarlo, se estaban preparando para atentar» (pág.47), narra el profesor Reinares cuando explica la participación que los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado tuvieron en la evitación del atentado y donde analiza pormenorizadamente su investigación sobre el mismo.

Asimismo, el foco del libro también se centra en dos elementos más: las herramientas legales necesarias para luchar contra este tipo de amenaza, como pueden ser la tipificación de actividades como el adoctrinamiento, la radicalización o el adiestramiento, elementos fundamentales en la lucha contra el terrorismo yihadista y que en 2004 no eran considerados de tal envergadura; y la coordinación y colaboración de autoridades judiciales y policiales de otros países, que en el caso del 11-M, implicó a Marruecos, Turquía, Francia, Bélgica y Reino Unido.

En los atentados de marzo, para el profesor Reinares, un elemento más entró en juego: una opinión pública que parecía asociar el terrorismo yihadista con la política exterior del país y con las intervenciones militares en las que participara fuera de sus fronteras. En este sentido Fernando Reinares argumenta que «una opinión pública desconocedora en general de que los yihadistas planificaban también atentados en un país como venganza por la lucha contra el terrorismo yihadista en su interior; una opinión pública, en fin, apenas concienciada sobre la envergadura de las actividades yihadistas que habían tenido lugar en España a lo largo de la década previa al 11-M» (pág. 106).

En conclusión, en 11-M Pudo evitarse encontramos un análisis bien documentado de todos los posibles errores que influyeron en el atentado. Una oportunidad de aprender del pasado y no olvidar esas lecciones para el futuro.

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