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España, Marruecos y el mar

Víctor Morales Lezcano
martes 11 de noviembre de 2008, 22:39h
No faltan convocatorias interesantes en el panorama bicontinental que enmarcan las Penínsulas Ibérica y Magrebí (Djazirat Maghreb).

Una de ellas -de celebración reciente (28-30 de octubre)- ha llevado por título el mismo de esta gacetilla. Y, naturalmente, las aguas del Estrecho y las que separan a Canarias de la costa-frontera del noroeste de África han sido los dos escenarios marítimo-terrestres privilegiados en esta cita: o sea, las “medianas” que delimitarían los corredores marítimos trazables entre ambas penínsulas. En puridad, el argumentario geopolítico de los Ratzel, Mahan y Mckinder de otros tiempos, resulta hoy bastante rancio, aunque no del todo. Item más, en aguas de Gibraltar se ha fraguado un contencioso que ilustra antológicamente el factor talasocrático del almirante Mahan. Sucede, empero, que, como los candidatos al control de esa vía de paso entre mares son tres (Gran Bretaña incluida), el tácito convencimiento internacional de que en aguas del Estrecho es muy aconsejable atenerse a la sentencia latina (quieta non movere), no ha dejado de pre-condicionar el estancamiento inveterado, o statu quo, en que se sigue manteniendo el contencioso.

La cuestión atinente a Canarias y a los países de su costa frontera -muy en particular de Marruecos- son otros López, toda vez que el Archipiélago no es un Estado soberano y no posee, además, una plataforma continental de envergadura. España, sin embargo, no puede hacer menos que defender el criterio normativo de las doce millas en el contexto atlántico en el que se plantea esta otra liza hispano-marroquí.

En cualquier caso, en el foro (Centro de Estudios Hispánicos) de Larache, ya en su tercera y consolidada edición, se han abordado aspectos temáticos de las relaciones euro-magrebíes que se encuentran en la picota de la actualidad internacional.

Véase, como muestra, el de la Unión por el Mediterráneo, cuya secretaría general reposará merecidamente en Barcelona y con sede en Pedralbes, pero que no escapará a la inveterada voluntad francesa de hacer de la República tricolor gobernanta europea en el Mare Nostrum.

Cuando concluye una cita como la de Larache y se ha remontado la faena pendiente, se mira al tendido y se interpela a la afición sobre la próxima convocatoria a ejecutar en el ruedo. El cumplimiento ritual de esta ceremonia llevó finalmente, en esta ocasión, a proponer para las calendas venideras nada menos que el asunto de cómo se construye la memoria histórica. Asunto que yo formularía del modo siguiente: por qué los pueblos no se entienden tanto como ellos desean.

Víctor Morales Lezcano

Historiador. Profesor emérito (UNED)

VÍCTOR MORALES LEZCANO es director del Seminario de Fuentes Orales y Gráficas (UNED) y autor de varias monografías sobre España y el Magreb

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