El PSC se presenta como favorito a la cita electoral del domingo, con el independentismo dividido pero cerca de la mayoría absoluta.
La campaña para las elecciones catalanas echa el cierre este viernes con el PSC de Salvador Illa en cabeza y el independentismo alejado, aunque más cerca, de la mayoría absoluta. Haciendo suyo el mensaje de "reencuentro" con que Ferraz ha tratado de presentar la amnistía, Illa ha centrado su campaña en "pasar página", desde el constitucionalismo, frente al "bloqueo" y la "división" de los partidos separatistas. Este mensaje, no obstante, se ha visto modificado ligeramente en los últimos días con el anuncio sorpresa del socialista de recuperar a Josep Lluís Trapero como director general de los Mossos.
Este viernes el presidente del Gobierno y líder del PSOE, Pedro Sánchez, ha llamado a los catalanes a votar en masa y "sin atajos" a Illa para "ganar bien y poder gobernar" en Cataluña. Sin embargo, para llegar al Palacio de la Generalidad, parece claro que el exministro de Sanidad necesitará pactar antes con ERC, además de con los Comunes. Según las últimas encuestas, publicadas el pasado lunes, los socialistas catalanes alcanzarían un resultado de unos 40 escaños, mientras que ERC llegaría a 26 y los Comunes a 6. El acuerdo con la filial de Sumar se da por hecho, tal y como ha confirmado su líder, Jessica Albiach, a lo largo de la campaña; pero en el caso de los republicanos la cosa se complica.
Todo apunta a que el partido de Oriol Junqueras empeorará bastante sus resultados (consiguió 33 escaños en 2021). La irrupción de Carles Puigdemont ha desinflado a ERC y de poco han servido los intentos de Pere Aragonès de equiparar a Junts con el PP y Vox en la derecha. La principal incógnita aquí es si, tras las elecciones, los republicanos continuarán la línea pactista que tan bien les ha funcionado con Pedro Sánchez en Madrid y acordarán un Ejecutivo de coalición con el PSC.
La alternativa, que nunca ha dejado de escucharse en estas semanas, sería la del reeditar el Govern separatista del procés. En una entrevista en RTVE este jueves, el todavía president rechazó decidir en función de "etiquetas" y de nuevo ha apuntado hacia Junts y los socialistas por la diferencia entre lo dicho y lo hecho en la última campaña de las generales: los primeros que no comprarían "ni un coche de segunda mano" a Pedro Sánchez y los segundos por negar que pudieran avalar la amnistía.
El golpe de efecto del expresident prófugo, que solo contempla gobernar (anunció que abandonaría la política si no lo logra), les ha funcionado muy bien a los postconvergentes, a los que las encuestas la colocan como segunda fuerza con 34 escaños. Pese a haber sido los responsables de este adelanto electoral tras negarse a apoyar los presupuestos catalanes, desde Junts llevan toda la campaña tendiendo la mano a ERC y llamando a la "unidad" del independentismo a fin de "derrotar al bloque de hierro del 155", en palabras de Puigdemont. "Señores de Madrid, preparaos porque ya venimos. No podréis evitar que volvamos, y no nos tendremos que volver a marchar. Catalanes, ¡la hora de volver ya ha llegado, y es este domingo!", ha exclamado este viernes Puigdemont justo al final de su mitin, con el que ha cerrado la campaña electoral.
Sumando los escaños proyectados para ERC, Junts y la CUP (5 escaños, según las encuestas) el separatismo se quedaría a las puertas de la mayoría absoluta en el Parlament, situada en 68 diputados. Aunque lo más previsible es un Govern de izquierdas, no debería descartarse que los republicanos puedan caer en la tentación de recuperar un Ejecutivo independentista para volver a embarcar a Cataluña en un nuevo procés, ya sin delito de sedición y con amnistía. Tampoco sería de extrañar que, si Puigdemont no consigue ser el nuevo president, retire su apoyo al PSOE en el Congreso, lo que supondría el fin de facto para la legislatura de Pedro Sánchez.
Mientras tanto PP y Vox han estado batallando para hacerse con el espacio que Cs ha dejado vacante. El PP ha puesto toda la carne en el asador para ayudar a su candidato, Alejandro Fernández, de perfil moderado, a cumplir las buenas perspectivas que le auguran las encuestas. Los sondeos otorgan 12 escaños a los populares, cuatro veces más que en la última cita con las urnas, cuando solo obtuvieron tres.
Fernández se ha comprometido a abrir "una nueva etapa de ilusión" en Cataluña, centrada en las preocupaciones de la sociedad catalana, frente a "los delirios identitarios". Consciente de la importancia de estos comicios, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha arropado hasta en siete ocasiones a su candidato. Contando su visita a Barcelona por la Diada de Sant Jordi, en vísperas de la campaña, Feijóo ha acudido siete días a Cataluña. Este viernes el presidente popular ha pedido este viernes el voto a "los que han votado al Partido Socialista en Cataluña y no quieren que su voto vaya a favorecer otra vez al separatismo", y también a "aquellos que alguna vez votaron al nacionalismo de buena fe y se han dado cuenta de que era el disfraz del separatismo y el autor del procés".
Pese a esta posible mejora de los resultados lo cierto es que los populares parecen abocados a la irrelevancia, a menos que se obre el milagro y la aritmética parlamentaria, además de la voluntad política por parte de unos y otros, permita impulsar un Gobierno 'constitucionalista' junto al PSC, una posibilidad remota a día de hoy. Fernández, ha exigido a Illa "seriedad, respeto a la palabra dada y que rompa con el separatismo" si aspira a contar con el apoyo de su formación tras las elecciones.
Desde Vox lo han fiado todo a la batalla contra la inmigración ilegal. Y no les ha salido del todo mal. Pese a que las encuestas les dan un diputado menos en el Parlament, el candidato Ignacio Garriga, ha logrado insuflar algo de aire a su formación, a la que muchos situaban en cuidados intensivos antes del inicio de la campaña.
Los de Abascal se han presentado a estas elecciones con un plan para devolver la seguridad a los barrios de Cataluña y, entre las actuaciones que contemplan figura "acabar con las ayudas sociales que se están destinando de manera prioritaria a personas que acaban de llegar en situación irregular, ayudas sociales que comportan un efecto llamada". La formación rechaza "esa regularización masiva en la que han participado desde la extrema izquierda hasta el Partido Popular" y ha resaltado que Vox ha sido la única formación que se ha opuesto a la "regularización masiva de medio millón de inmigrantes ilegales en el Congreso".
Con una línea similar, aunque dentro del espectro secesionista, se ha presentado Alianza Catalana, el partido de Silvia Orriols, que podría llegar a los tres escaños. Sin embargo su relevancia será mínima dado que el PSC, ERC, Junts, los Comunes y la CUP ya se han comprometido a rechazar sus votos (también los de Vox) para lograr mayorías en el Parlament.