Pedro Sánchez reitera siempre que tiene ocasión la cantinela del “Gobierno progresista” y...
Pedro Sánchez reitera siempre que tiene ocasión la cantinela del “Gobierno progresista” y de la “Alianza progresista”. La realidad, sin embargo, resulta incuestionable. En el actual Congreso de los Diputados el centro derecha dispone de una clara mayoría absoluta, los 171 escaños del Partido Popular y Vox, el de Coalición Canaria, y los 12 del PNV y Junts: mayoría absoluta de 184 votos.
¿Por qué, a pesar de esa holgada mayoría de centro derecha está en el poder un Gobierno sanchista? A nadie escapa la explicación. Pablo Iglesias, el inteligente y sagaz líder de Podemos, se dio cuenta de que a la derecha nacional se le podían sustraer los escaños del PNV y los de Junts. Bastaba con ofrecerles despejar el camino de la independencia para que se envainaran su ideología liberal conservadora. Tanto el PNV como Junts dan preferencia a la independencia de Cataluña sobre su ideología liberal conservadora.
Y así ha sido. Con algunas dificultades añadidas por el prófugo Carlos Puigdemont, dispuesto a facilitar la investidura de Sánchez si además de abrir de nuevo el camino a la independencia, promulgaba una ley de Amnistía que le permitiera el regreso triunfal a Cataluña.
Pedro Sánchez no ha vacilado en la concesión. Los delincuentes catalanes han participado en la elaboración de una ley que borraba sus delitos, y mortificaba a los jueces y a las Fuerzas de Seguridad. A pesar de la oposición popular; a pesar de los comunicados de las asociaciones de jueces y fiscales; a pesar de la actitud de las Fuerzas de Seguridad del Estado; a pesar de las abiertas declaraciones de los grandes socialistas históricos, Felipe González, Alfonso Guerra, Joaquín Almunia, Joaquín Leguina, José Luis Corcuera y tantos otros; a pesar de la actitud de socialistas cabales como Javier Lambán y Emiliano García-Page; a pesar de la opinión de sindicalistas prestigiosos como Nicolás Redondo Terreros; a pesar, en fin, de la posible reacción de la Unión Europea, Pedro Sánchez ha continuado con su cantinela de Gobierno progresista y Alianza progresista que le permite continuar cómodamente sentado en la poltrona monclovita. Si bien, como manifiestan en privado muchos de los socialistas que le sostienen, su posición se debilita día tras día de forma imparable.