El morboso negocio de la televisión
miércoles 12 de noviembre de 2008, 21:37h
Un gran negocio. Siempre, claro está, que tengas una historia cargada de morbo, de trapicheos, de amoríos o de ataques personales contra alguien para contar, prometiendo, además, que, por primera vez y en exclusiva, lo vas a soltar todo por esa boquita, pero que todo, todo. Y si encima has pasado una temporada a la sombra como consecuencia de haberte quedado con dinero del contribuyente, pues mucho mejor. Te buscas un buen agente que se encargue de negociar, te llenas la cartera y, de paso, te justificas ante el público y consigues la declaración de inocencia que el pobre letrado no tuvo ninguna opción de probar ante la justicia. Todo a costa de hablar de cosas rocambolescas, desagradables e increíbles, de esos temas de los que mi abuela habría opinado que hay que guardar en familia. Pero eso era antes.
Las audiencias, que son las que mandan, dicen que ahora lo que nos va es conocer hasta el último detalle de la vida íntima de cualquiera. Y en los últimos años han aumentado los programas en los que se interroga, con el colmillo bien afilado, al que acude, previo pago, por favor que nadie lo dude, de una cuantiosa suma de dinero. Y como en cualquier buen negocio que se precie la cantidad depende del “interés” que despierte el “invitado”. Y esa es precisamente la triste cuestión. Telecinco anuncia para esta semana dos declaraciones en exclusiva de las que se supone que nadie se quiere perder y que pretenden y, tristemente lo conseguirán, poner las audiencias al rojo vivo. Se trata de dos personajes impresentables y que, creo yo, ya se han enriquecido bastante, por cierto, ilegalmente. Y aquí sí que nada de presuntos, que estos señores ya han tenido sus correspondientes juicios y sentencias condenatorias.
Y después de saber que Julián Muñoz, el pintoresco y mafioso ex alcalde Marbella, y Luis Roldán, el delincuente que estuvo al mando de la Guardia Civil, van a “comparecer” para dar la versión extrajudicial de sus casos, ahora lo que la gente comenta es la diferencia de “nivel” entre uno y otro. Dicen que a Muñoz le van a pagar 350.000 euros y a Roldán, sólo 50.000. A mí, cualquier cantidad me parece una patética injusticia, aunque, puestos, podría ser más interesante lo que pueda desvelar el segundo en lo referente a su extraña huida de España y su captura y regreso a la patria vestido como el inspector Gadget, que lo que tenga que contar el inculpado por la operación Malaya. Claro que a Roldán le falta el morbazo añadido de tener una despechada ex mujer que le pone verde a todas horas y una novia como la Pantoja. Esto sí que vende mucho. Sólo la pregunta de si aún siguen juntos, seguramente, ya vale la diferencia.
No me digan que no es un triste debate. Para mí, ninguno de estos dos señores vale nada. Lo que tienen que decir es simplemente dónde está el dinero que desapareció mientras ejercían sus respectivos cargos públicos. Y a la tele no, que se lo digan a la justicia y a los perjudicados. Y, por supuesto, sin cobrar un euro.
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Escritora
ALICIA HUERTA es escritora, abogado y pintora
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