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MONTSERRAT, RIBERA, SÁNCHEZ Y PUIGDEMONT

lunes 27 de mayo de 2024, 13:35h
Dolores Montserrat, candidata del Partido Popular en las elecciones europeas, le dio un...

Dolores Montserrat, candidata del Partido Popular en las elecciones europeas, le dio un baño a Teresa Ribera, que representa al PSOE sanchista. “Yo le hablo de bulos -dijo- ¿Qué sentido tiene que un político indulte a otro?, le preguntaron a Sánchez en el año 2014, y él respondió: “Ninguno y yo siento vergüenza de eso”, y más adelante: “Me comprometo a traer de vuelta a Puigdemont y que rinda cuentas ante la Justicia española”. Y la candidata del Partido Popular apostilló: “También dijo Pedro Sánchez: “Con Bildu no vamos a pactar, si quiere se lo digo cinco veces o veinte”. Y más adelante: “No voy a permitir que la gobernabilidad de España descanse en partidos independentistas”. Dolores Montserrat no recordó que en septiembre de 2019 a Pedro Sánchez le producía insomnio sólo pensar en una colaboración con Pablo Iglesias. Y que rechazó la amnistía de forma rotunda en varias ocasiones. Luego ha ocurrido lo que ocurrió. Carlos Puigdemont se muestra ahora inquieto con la aplicación de la ley de Amnistía y con el cumplimiento de sus enmascarados acuerdos con Sánchez. Además, está enfurecido con el protagonismo que, día a día, le roba Marta Rovira. En un espléndido artículo, José Alejandro Vara se hace eco de esas contrariedades. PP y PSOE se pusieron de acuerdo en su día para aplicar el 155. Puigdemont se fugó y, según José Alejandro Vara, “se convirtió en una figurilla ridícula en Waterloo, los golpistas acomodaron sus huesos en la cárcel y Marta Rovira, cesada la llantina, se fugó a Suiza para eludir el requerimiento del juez Llarena”.

Todo cambió cuando tras las elecciones generales de julio de 2023, Sánchez necesitó para la investidura los escaños de Junts. “Puigdemont, un golpista solo y abandonado, mutó en figura preminente del retablo de las pesadillas”. Porque conviene reiterarlo una y otra vez: la ley de Amnistía no se promulga para mejorar la convivencia en Cataluña, sino para pagar los siete escaños que Carlos Puigdemont cedió a Pedro Sánchez con el fin de alcanzar su investidura.