nuevos grupos autonómicos
Las cajas recurren a la fusión para soportar la crisis
sábado 15 de noviembre de 2008, 13:17h
La crisis financiera ha acelerado, en los últimos meses, los diferentes procesos de fusión y de integración de las cajas de ahorros en las comunidades autónomas que no cuentan con una entidad unificada. Se trata de proyectos que, en muchos casos, se remontan a los años 90, pero en los que, en los últimos días, se han dado pasos decisivos.
El más significativo se dio el pasado 30 de octubre, cuando los consejos de administración de la vizcaína BBK y la guipuzcoana Kutxa aprobaron la fusión de ambas para formar la Caja de Ahorros de Euskadi, con el acuerdo de PNV y CCOO. Esta nueva caja, la tercera de España por beneficios, se mantendrá abierta a la integración de la alavesa Vital, presidida por el socialista Gregorio Rojo y que se ha mantenido fuera de la fusión. De hecho, fue la retirada del PSE alavés del proyecto lo que frustró una primera aproximación a la integración de las tres cajas en 2005.
El camino hacia la fusión se abrió de nuevo hace 13 meses, cuando los presidentes de las tres cajas subrayaron que este proceso era "irreversible e inaplazable", pero Vital volvió a alejarse de él en las elecciones que celebró en febrero, cuando la lista "Vital sí", próxima al PP, fue la más votada. Tras un estancamiento de la fusión a tres, BBK y Kutxa elaboraron en agosto un plan a dos que finalmente se materializará el próximo día 28 si la Asamblea de Kutxa ratifica la fusión, como lo hará sin duda la de BBK.
Por su parte, las seis cajas castellano-leonesas han optado por un modelo pionero en España: la unión en un "grupo contractual" que, de momento, descarta una fusión por sus "costes económicos y políticos muy elevados". PSOE y PP, junto con los sindicatos y la patronal, acordaron el pasado 30 de octubre la creación del Grupo Cajas Castilla y León, que supone la integración de las seis cajas en un sistema institucional de protección que les permita unir sus carteras industriales sin fusionarse.
A pesar de este apoyo del PSOE regional, la federación leonesa del partido, y en especial el alcalde de León, Francisco Fernández -quien también es vicepresidente de Caja España, la mayor entidad de crédito de la comunidad- son críticos con él, e incluso Fernández se ha mostrado más partidario de llegar a acuerdos con cajas de comunidades limítrofes.
En Andalucía, donde existen cinco cajas, los pasos dados en los últimos meses han sido menos decididos. Mientras que en febrero el presidente andaluz, Manuel Chaves, descartaba la creación de la "gran caja" en la actual legislatura, la Junta parece tener ahora la voluntad de acelerar las cosas, y pretende "favorecer" el proceso de fusión en la primavera del año próximo, tras consolidar CajaSol su estructura organizativa. El problema en este caso reside en CajaGranada, que ha expresado su rechazo a participar en la fusión, una decisión que ha sido apoyada por el PSOE granadino. La que sí podría estar involucrada en el proceso de fusión de una manera más inmediata es Caja de Jaén, según ha apuntado el vicepresidente primero de la Junta, Gaspar Zarrías, quien ha afirmado que este es un "momento idóneo" para ello.
El PP-A, después de mantener durante meses su rechazo a una fusión que consideraban "partidista" y un "capricho" de Chaves -en palabras de su presidente, Javier Arenas-, se muestra ahora más dispuesto a un acercamiento, y ha encargado a un grupo de economistas un estudio sobre esta opción.
La situación contraria se da en Extremadura, donde la fusión de las dos cajas fue defendida por el partido de la oposición antes de las últimas elecciones, mientras que el presidente de la Junta, Guillermo Fernández Vara, se ha remitido a los órganos de dirección de las dos entidades, quienes prefieren esperar al final de la crisis para abordar el proceso.
También Cataluña, la Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha y Canarias cuentan con varias cajas cada una, aunque el debate de su fusión está en un punto muerto, después de que los presidentes de La Caixa y de CajaCanarias, así como los gobiernos castellano-manchego y valenciano, hayan descartado rotundamente esta vía.