Los continuos fracasos electorales de Yolanda Díaz, que han provocado su dimisión como coordinadora de Sumar, han llevado a la vicepresidenta a una huída hacia delante para marcar perfil propio. Ha desbocado su mensaje comunista para diferenciarse del PSOE. Y, ahora, por su cuenta y riesgo ha decidido reducir la jornada laboral prescindiendo de la patronal y aniquilando el llamado diálogo social. Se ha aliado con los sindicatos para poner en marcha una medida que puede perjudicar a la productividad y al empleo con el cierre de empresas que no pueden asumir los costes.
Pedro Sánchez, sin embargo, asumido en una gran crisis política y personal, prefiere dejar que la vicepresidenta siga adelante antes de enfrentarse a ella, a pesar de ser una medida disparatada.
Porque Yolanda Díaz ya no quiere ser la aliada sumisa del presidente del Gobierno. Acaba de abstenerse en la votación de la renovación del Poder Judicial por el mero hecho de haber sido pactada con el PP.
Combatir la explotación laboral es una de las principales misiones del Ministerio de Trabajo que dirige la vicepresidenta. Pero en la España actual se trata de casos aislados. La inmensa mayoría de las empresas cumplen con la ley. Pero muchas de ellas, en especial las pequeñas y medianas, se enfrentarán al riesgo de tener que cerrar y, las demás, reducirán sus plantillas. Así, la medida, en lugar de beneficiar a los trabajadores, llevará a disparar las tasas de desempleo y, como decíamos, perjudicará gravemente a la productividad. Lo ha advertido reiteradamente la CEOE, pero Yolanda Díaz ha decidido prescindir de la negociación con la patronal en su deriva ultracomunista. Y todo apunta a que, al final, el Gobierno aprobará la medida tal cual, a pesar de sus muchos perjuicios económicos. Pues, una vez más, Pedro Sánchez prefiere eludir los problemas antes de enfrentarse a ellos. Y, ahora, tras la decisión del Tribunal Supremo de tumbar la aplicación de la ley de amnistía, puede perder el apoyo de los separatistas y proetarras, lo que le llevaría a perder su escuálida mayoría parlamentaria. Prefiere que Yolanda Díaz, aliada en esta medida con ERC y Bildu, siga adelante con la reducción de la jornada laboral, a pesar de los muchos perjuicios que pueda provocar en la economía española. Porque tanto Yolanda Díaz como Pedro Sánchez sólo buscan sobrevivir. Sólo intentan mantener sus cargos en el Gobierno.