Por muchas risitas que comparta con sus compañeros de bancada, por muchas mofas contra el PP que se le ocurran, Pedro Sánchez ha quedado en evidencia en el debate en el Congreso de los Diputados. El presidente del Gobierno anunció con la parafernalia habitual que iba a presentar un plan de regeneración democrática. Pero, simultáneamente, la Universidad Complutense anunciaba su solicitud al juez Peinado de investigar la presunta “apropiación indebida” de Begoña Gómez del “software” de su máster, cuya propiedad es de la propia Universidad y la “falta de colaboración” de la mujer del presidente” en la investigación. También pide al juez que indague si pudo haber conductas no ajustadas a Derecho que hubieran podido causar un daño al patrimonio de la Universidad. Las facturas investigadas por la Universidad de la Cátedra Extraordinaria de Transformación Social Competitiva de Begoña Gómez superan los 100.000 euros.
El centro informa que la mujer del presidente constituyó la sociedad Transforma TSC SL para "impulsar y promover la estrategia de Transformación Social Competitiva". Indica que lo hizo "sin conocimiento ni participación" del centro y que puede "dar lugar a, como mínimo, confusión con el contenido y promotores del Convenio para la creación de la Cátedra Extraordinaria".
La denuncia de la Universidad se producía mientras Pedro Sánchez volvía a cargar contra los “pseudomedios” y anunciaba una suerte de censura que pretende poner en marcha, precisamente, para que ningún periódico pueda publicar “bulos”; esos bulos que, por ahora, se limitan a las informaciones que han puesto contra las cuerdas a su mujer por sus opacos negocios.
Conviene recordar que Sánchez anunció su plan para acosar a los medios de comunicación críticos tras sus cinco días de reflexión; esto es, justo después de que se desvelaran los tejemanejes de Begoña Gómez. Para compensar esa suerte de censura, sin embargo, el presidente anunció la inversión de 100 millones de euros en la “digitalización”. Una subvención que, a buen seguro, recaerá en los periódicos digitales afines al Gobierno. Y es que la regeneración democrática de Pedro Sánchez no es más que la mayor degeneración democrática. Pues acosará a los medios críticos con el Gobierno, mientras riega con millones del presupuesto a los que le defienden.