Tadej Pogacar puso este domingo la guinda a su tercer Tour de Francia con una contrarreloj impresionante. La exhibición que ofreció en las calles de Niza, en la etapa final, viene a resumir la relación de fuerzas sobre la que se ha desarrollado esta espectacular edición de la 'Grande Boucle': aplastó a Jonas Vingegaard y acomplejó a un especialista como Remco Evenepoel. Ambos han quedado reducidos a acompañantes en el podio de una estrella que brilla más que nunca.
Este esloveno de 25 años es una bendición para el ciclismo y para el aficionado a este deporte. En torno a su magnetismo y a su estilo alegre gira el florecimiento de la renovada pasión por esta actividad atlética. El nacido en Klanec se plantea las carreras, siempre, como una oportunidad fluida para ganar, para intentarlo. Eso es maravilloso porque engancha, porque cada día es una nueva ocasión para comprobar hasta dónde lleva su excelencia y fuerza a sus competidores. No se ahorra un esprint. Se vacía y regala intensidad.
Esas cualidades han tocado máximos en las tres semanas que han llegado a su fin esta tarde. Su cosecha es de seis triunfos de etapa, una barbaridad que retrata la superioridad con la que ha corrido. Acaba el recital con más de seis minutos de ventaja sobre Vingegaard y más de nueve con respecto a Evenepoel. La autoridad con la que ha dominado (sólo ha estado sin el maillot amarillo dos días) condecora un año impresionante en el que ya se había paseado en el Giro de Italia (con otros seis triunfos de etapa). Así, se une al selecto club de ciclistas campeones en París y Roma en una misma temporada (sólo había habido siete en la historia, el último, en 1998, Marco Pantani).
Rompe la igualdad en su rivalidad con Vingegaard
Ha corrido con ambición, como si quisiera dar un golpe anímico a la némesis que le quitó el trofeo del Tour en los dos años previos. Vingegaard sufrió una dura lesión por una caída en la Vuelta al País Vasco (el 4 de abril) y se recuperó en tiempo récord, pero no llegó en un estado de forma óptimo. Lo sabían Pogacar y el UAE, que confeccionó su equipo más poderoso para la ocasión -y metió en el Top-5 a Almeida, y en el Top-10 a Adam Yates-. Aceleraron desde el principio para explosionar al danés cuanto antes. Temían que el líder del Visma ganase condición con el paso de las semanas.
No ocurrió la resurrección de un Jonas que sólo batió a 'Pogi' en la 11ª etapa, en Le Lioran, cuando le ganó en el esprint. Todo lo demás ha sido impotencia para el resistente ciclista nórdico, que en esta ocasión no ha estado bien acompañado por su equipo. Y Remco ha comprobado que todavía le queda mucho margen de mejora para hacer frente a estos titanes. El juvenil belga quiere meterse en la pugna por la gloria y tiene trabajo por delante. Mientras tanto, Tadej resplandece como nunca y suma ya 84 victorias en su asombroso currículum, 18 de ellas esta temporada (17 ya en la ronda francesa). Otra vez atacó siempre... y la jugada le salió perfecta.
La organización del Tour le acercó un micrófono al término del esfuerzo y dejó dos mensajes. El primero, éste: "Después de dos años malos en el Tour, en los que cometí errores, he recuperado el Tour, es el tercero, algo increíble, con lo que nunca soñé, pero ahora es realidad. Estoy muy feliz". Luego confirmó que ésta es la mejor época de la historia del ciclismo por el calibre de los competidores en las grandes vueltas y en el resto de carreras. No le falta razón, si bien él sigue estando en la cima y con un futuro todavía de techo desconocido.
Cavendish, Girmay, Carapaz y los españoles
Por otro lado, la edición 111º de la 'Grande Boucle' ha ofrecido varias gestas históricas. Mark Cavendish es el nombre subrayado. El británico ha batido el otrora inigualable récord de victorias en el Tour que poseía Eddy Merckx y coloca esa hazaña en 35 triunfos. Además, Biniam Girmay (Intermarché) se ha erigido en el primer maillot verde del África Negra. El eritreo es un pionero que batió varias plusmarcas desde que ganó en Turín en el inicio de esta edición de la carrera gala y sumó tres victorias para batir a Philipsen en la pelea de los velocistas. Y Richard Carapaz dio a Ecuador varios honores: primer maillot amarillo para su país, ganó en Superdevoluy y se demostró como el mejor escalador.
En cuanto a los corredores españoles, el más destacado ha sido Mikel Landa. Nominado como gregario de Evenepoel (elegido mejor joven), el vitoriano lució en ese rol y concluyó su excelente participación con un muy meritorio quinto puesto en la general y con, quizá, la mejor contrarreloj de su vida. Por detrás quedó un Carlos Rodríguez que aspiraba a mucho tras protagonizar el Tour de 2023. Ha bajado varios escalones y finaliza séptimo, pero a sus 23 años sigue llenando de ilusión a la hinchada nacional. También lo hace un Juan Ayuso que se tuvo que retirar por Covid cuando empezaba a mostrar su clase como gregario de Pogacar.
Enric Mas representa la otra cara. Nombrado jefe de filas un año más por Movistar, se bajó de las aspiraciones en la clasificación general casi desde la primera etapa montañosa. Algo se olía de este desplome del balear un Eusebio Unzué que no condicionó a su equipo como en otras temporadas. Esta vez optó por convocar a varios cazadores de etapas y acertó. Ahí destacaron los debutantes Oier Lazkano o Javier Romo y, en otro escuadrón, García Pierna. El colombiano Santiago Buitrago cerró el Top-10.