El líder del PSC logra la mayoría absoluta con el apoyo de ERC y los Comunes mientras el prófugo cabecilla del 1-O continúa en paradero desconocido.
El líder del PSC, Salvador Illa, ha sido investido como pesidente de la Generalidad con los 68 votos a favor de PSC, ERC y los Comunes y los 66 en contra de Junts, PP, Vox, la CUP y Alianza Catalana, en una jornada marcada por la llegada, discurso y posterior fuga del expresidente responsable del 1-O y prófugo de la Justicia, Carles Puigdemont.
A las 19:30 horas, tras más de nueve horas de un debate varias veces interrumpido, Illa ha conseguido ser elegido president y tomar así el relevo de Pere Aragonès, en una de las jornadas más agitadas de la historia del Parlament, después de que Puigdemont haya intervenido en su acto de bienvenida en el paseo de Lluís Companys de Barcelona y luego haya desaparecido, burlando a los Mossos y evitando así su detención. El único diputado que no ha ejercido su voto -ni presencial ni por delegación- ha sido precisamente Puigdemont, cuyo paradero sigue siendo en estos momentos desconocido.
El recién investido president se ha comprometido a "gobernar para todos" a partir del respeto y con un tono positivo que atienda a la pluralidad de Cataluña, ya que el actual es "un momento histórico de cambio" que así lo requiere.
Illa, el tercer presidente de la Generalidad del PSC tras Pasqual Maragall (2003-2006) y José Montilla (2006-2010), se ha levantado de su escaño para saludar en primer término a Josep Maria Jové y Marta Vilalta, de ERC, luego al hasta ahora presidente catalán, Pere Aragonès, a la líder de Comuns el Parlament, Jéssica Albiach, a Albert Batet (Junts) y a Alejandro Fernández (PP).
El presidente del Parlament, Josep Rull, ha anunciado que comunicará la elección al rey Felipe VI para que nombre presidente de la Generalitat a Salvador Illa, que posteriormente ha pronunciado un breve discurso, antes de finalizar el pleno con el himno catalán, 'Els Segadors'.
President a cualquier precio
Illa llega al poder en Cataluña tras defender la amnistía para los golpistas catalanes del 1-O y prometer a ERC el traspaso del 100% de la tributación a Cataluña, además de la condonación de 16.000 millones de deuda con el Estado o la absoluta marginación del castellano en las aulas catalanas.
El ya presidente de la Generalidad ha arrancado su discurso de investidura exigiendo "la aplicación ágil, rápida y sin subterfugios de las disposiciones" de la ley de amnistía que él mismo declaraba "inconstitucional" hasta las últimas elecciones generales. "Cataluña debe mirar hacia adelante, no puede perder el tiempo, debe contar con todo el mundo", ha proclamado en el inicio de su intervención.
Tras una referencia inicial al expresidente catalán Josep Tarradellas, Illa se ha comprometido a "trabajar para hacer posible el restablecimiento íntegro de la totalidad de los derechos políticos de todas las ciudadanos y los ciudadanos de Cataluña y de todas las formaciones políticas", y ha defendido la aplicación de la vigente "ley de amnistía aprobada hace unos meses por el Congreso".
"Desde el respeto a la división de poderes y al poder judicial, reclamo respeto a la esfera de decisión del poder legislativo, que ha manifestado de forma clara, explícita e inequívoca su voluntad de normalización plena", ha subrayado.
Unas 3.500 personas, según fuentes de la Guardia Urbana, han arropado este jueves a Puigdemont en el acto de bienvenida organizado en el paseo Lluís Companys de Barcelona por su regreso a Cataluña, tras lo que se le ha perdido de vista sin que conste que esté detenido.
Puigdemont ha logrado irrumpir en este acto de bienvenida, celebrado a pocos metros del Parque de la Ciutadella donde se ubica el Parlament, sin haber sido antes detenido por las fuerzas de seguridad.
Tres minutos antes de las nueve de la mañana, Puigdemont ha aparecido andando por la calle Trafalgar, flanqueado por el presidente del Parlament, Josep Rull, y se ha abierto paso hasta el escenario instalado frente al Arco de Triunfo.
Allí le esperaban, entre vítores y gritos de "Independencia", unas 3.500 personas, entre simpatizantes, cargos electos y representantes de partidos y entidades independentistas, según han informado a Efe fuentes de la Guardia Urbana.
Los congregados han aclamado al expresidente de la g, que se hallaba huido de España desde hace casi siete años, durante su discurso que ha durado a penas cinco minutos.
Posteriormente, Puigdemont ha abandonado el escenario, rodeado por numerosos diputados y cargos electos de Junts, una comitiva que se ha dirigido a las puertas del Parlament.
Durante, el trayecto, se ha perdido de vista al expresidente catalán pese a las numerosas cámaras que seguían a la comitiva en dirección al Parlament.