Bolaños responsabiliza del fallido operativo a la policía autonómica, que denuncia sorprendida la "deslealtad" del expresident prófugo.
Un día después del esperpento protagonizado en Barcelona por el expresidente prófugo y cabecilla del procés, Carles Puigdemont, autoridades nacionales y autonómicas tiran balones fuera y se echan la culpa unas a otras de la bochornosa fuga, que se produjo ante las mismas narices de los Mossos.
El ministro de Justicia,
Félix Bolaños, ha señalado que el operativo policial de ayer en torno a la investidura de
Salvador Illa y el retorno de Puigdemont era
"responsabilidad" de los Mossos. "Es un operativo policial que corría a cargo de los Mossos", que eran la policía competente, tanto para garantizar la normalidad del pleno del Parlament como el cumplimiento de "los mandatos del Supremo", ha recordado Bolaños en referencia a la orden de detención del expresidente catalán huido desde hace casi 7 años.
Pese al lamentable espectáculo, Bolaños se ha mostrado satisfecho de la "nueva etapa que se abre en Cataluña" tras la investidura del socialista Salvador Illa, a cambio de una batería de cesiones inéditas al separatismo, y ha insistido en que los detalles sobre el dispositivo policial deben ser ofrecidos por el conseller de Interior saliente y los mandos de los Mossos.
El ministro ha considerado que el paso del expresidente catalán por Barcelona fue "un episodio que nada puede aportar a la sociedad catalana" y que no puede hacer olvidar "lo esencial", la apertura de una nueva etapa en lo político en Cataluña con la llegada de Illa a la presidencia del gobierno regional.
La falsa sorpresa de Govern y Mossos
Por su parte, el Govern y los Mossos han acusado a Puigdemont de no ser "leal" y de mantener un comportamiento "impropio" en alguien que fue presidente de la Generalidad, al intentar usar a la policía para "dinamitar" la investidura de Illa y "desestabilizar" el acuerdo que le daba la mayoría.
Así lo han asegurado el conseller de Interior en funciones, Joan Ignasi Elena, y el comisario jefe de los Mossos, Eduard Sallent, en una rueda de prensa en la que han admitido "desaciertos" en el dispositivo para detener a Puigdemont, aunque han asegurado que no creen que hicieran el "ridículo" y han descartado dimisiones en la policía, a pocos días de concretarse un cambio de Govern.
Sallent ha sido muy crítico con la actitud de Puigdemont y de su entorno, a los que ha recriminado que no fuesen "leales" con los Mossos, al intentar utilizarlos para que su eventual detención "desestabilizara" el acuerdo para investir al socialista Illa.
Sallent ha reconocido que "por más" que lo intentaron, no pudieron detener a Puigdemont, al tiempo que ha denunciado una "verdadera campaña de desinformación" por parte del entorno del expresidente catalán sobre su regreso a España.
En ese sentido, según el comisario jefe, los Mossos creyeron lo que Puigdemont y su entorno venían anunciando desde hace días sobre sus intenciones de asistir al pleno de investidura: "es alguien que ha sido presidente de la Generalitat, no es un Jodorovich ni una persona que se dedique al crimen organizado".
"Se pareció más a lo que hace Jimmy Jump", ha lamentado Sallent, en referencia al espontáneo acostumbrado a irrumpir en eventos deportivos de masas. "No sé si (Puigdemont) nos engañó, en cualquier caso, fue desacierto nuestro en el enfoque, pensábamos que iba a participar a un debate y a ejercer su deber y sus obligaciones parlamentarias", ha apuntado.
"Desaciertos", sí; "ridículo", no
Pese a admitir "desaciertos", ha rechazado que se pueda considerar que los Mossos hayan hecho el "ridículo" con la fuga del expresidente y ha agregado que tampoco se puede poner en duda la labor de la policía catalana ni de sus mandos, ya que aunque no se pudo cumplir con el objetivo de detenerle, en este proceso intervinieron otras personas, entre ellas Puigdemont y los cargos electos y autoridades que le "ampararon", entre ellas el secretario general de Junts, Jordi Turull, a quien citarán a declarar.
En este sentido, ha defendido que los Mossos lograron su objetivo de garantizar el orden público y la seguridad del pleno de investidura, aunque fallaron en el de la detención de Puigdemont, por lo que, "como no puede ser de otra manera", darán explicaciones al juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena, que ya se las ha pedido.
Sallent ha insistido en que no se sienten "traicionados" por Puigdemont -"no es a nosotros a quien ha traicionado", ha dejado caer- y ha explicado que estaban convencidos de que el expresidente no venía a entregarse a la policía, por lo que uno de los escenarios que esperaban era que intentara entrar con su séquito por la fuerza dentro del Parque de la Ciutadella, blindado por los Mossos.
La previsión de los Mossos era hacer la detención en el lugar más idóneo, sin generar problemas de orden público, de forma que cuando finalizó su discurso efectivos de la comisaría de Información intentaron una "aproximación", aunque una "masa" constituyó un "muro" humano para impedírselo.
Según Sallent, el dispositivo estaba diseñado de forma que el punto más idóneo para intentar la detención de Puigdemont era en las proximidades del parque de la Ciutadella, por lo que ya tenían los vehículos y a agentes a punto para trasladarle al juzgado.
El comisario jefe ha insistido en negar cualquier tipo de acuerdo con Puigdemont o su entorno para pactar su detención y ha denunciado que ha habido una "verdadera campaña de desinformación" en la que el entorno del expresident introdujo "elementos de confusión".
En este sentido, ha indicado que, pese a todas las proclamas previas por parte de Puigdemont y su entorno, están convencidos de que no pretendía asistir al debate de investidura, sino, con su eventual detención, suspender el pleno e "intentar desestabilizar el acuerdo existente" que daba la mayoría a Illa.
"No es una actitud leal hacia la institución del cuerpo de los Mossos", ha sentenciado Sallent, que ha dicho que hablaba en nombre de toda la cúpula de los Mossos.
Los Mossos no dimiten
Pese a que la huida de Puigdemont ha puesto a los Mossos en el ojo del huracán, Sallent ha descartado dimisiones en el cuerpo: "Los Mossos no dimiten... Se nos nombra y se nos cesa. A mi me nombra y me cesa el conseller de Interior. Estoy ejerciendo mi responsabilidad", ha apuntado.
De cara a la entrada del nuevo Govern liderado por Salvador Illa, se ha mostrado confiado en que se garantizará la "estabilidad" del cuerpo y podrán seguir con su estrategia de crecimiento y transformación.
El comisario jefe ha sido también muy duro contra los dos mossos detenidos por ayudar al líder de Junts a regresar a Barcelona y volver a huir, lo que considera "reprobable, inaceptable y una afrenta al cuerpo": "No merecen vestir nuestro uniforme".
Sallent ha detallado que en el dispositivo de ayer se movilizó a 602 efectivos policiales, sin contar los que se desplegaron en el dispositivo Jaula.
Asimismo, fuentes policiales han especificado que los Mossos tienen actualmente vigentes un total de 34.138 órdenes de detención emitidas por distintos juzgados.