Penetro en campo minado.
Como os prometí en mi anterior MENTIRAS DE LA HISTORIA DE ESPAÑA (III), os comento, la siguiente etapa, en la que, más que las mentiras, que las hay en abundancia, me impresionan las verdades que parecen mentiras.
Os ofrezco un cuadro de fechas que, a mi, me ha ayudado. Espero que a vosotros también.
Felipe V a Carlos IV———— 1700 -1808
Primera Restauración
Fernando VII————————1808 (Derrocado por Napoleón)
José I ——————————-1808-1813
Guerra de la Independencia—1808-1814
Segunda Restauración
Fernando VII————————1813-1833
Isabel II——————————-1833- 1868 (Derrocada)
Sexenio Democrático———————1868-1874
Amadeo de Saboya—————-1871-1873 ( Abdicación)
1ª República————————-1873 (Golpe militar)
Tercera Restauración
Alfonso XII—————————-1875-1885
Alfonso XIII—————————-1886-1931 (Derrocado)
2ª República—————————1931-1939 (Golpe militar)
Francisco Franco——————-1939-1975
Cuarta Restauración
Juan Carlos I————————-1975-2014 (Abdicación)
Felipe VI——————————-2014-
¿Qué os parecen las siguientes verdades?:
El siglo XIX, en España, por la redundancia de los acontecimientos, ha durado siglo y medio. Desde 1800 a 1958.
En las Abdicaciones de Bayona, Carlos IV y su hijo Fernando VII, rivalizaron en su vasallaje a Napoleón al que cedieron, sin ninguna resistencia, los derechos al trono de España. Este los regaló a su hermano José I, que reinó en España cinco años.
Tuvo que ser EL PUEBLO y los ingleses, mandados por Wellington, los que rescataron la nación y la devolvieron a Fernando VII. EL PUEBLO que salió con navajas a luchar contra los franceses en Madrid y con cualquier arma, por toda España, inventando, para tan gran ocasión, la guerra de guerrillas y su denominación.
Ese PUEBLO que, confundiendo, como tantas veces, sus deseos con las realidades, empezó llamando El DESEADO a aquel que felicitaba a Napoleon por sus victorias en España y al que acabó llamando EL FELÓN, rebuscando en el profundo baúl del castellano un calificativo que nadie hubiera merecido tanto.
Aquel devorador de cocidos madrileños, que no contento con ahogar, en vida, el incipiente movimiento liberal, que nos hubiera puesto al día, nos dejó, a su
muerte, el regalo de tres anacrónicas y sangrientas Guerras Carlistas, que nos tuvieron entretenidos hasta 1876.
El gran Goya pintó el heroísmo del PUEBLO en“La carga de los Mamelucos” y “Los Fusilamientos del tres de mayo”, que es uno de esos cuadros, como Las Meninas o El Guernica, que marcan una época. Pero, como antes Cervantes y Velázquez, nos transmitió su severa crítica sobre la época que vivió.
A los cuarenta años era un repolludo Pintor del Rey. Pero la caprichosa, tiránica vocación, que le permitió más de media vida de pintor aburguesado, le esperaba en la emboscada de una cruel enfermedad que le dejó sordo a los cuarenta y siete años.
Aquí pensó que tenía cosas más importantes que decirnos y pinta algunos cuadros “en que he logrado hacer observaciones a que, regularmente, no dan lugar las obras encargadas”. Y da rienda suelta, ya con 53 años, a una desenfrenada inventiva y cruel crítica social en Los Caprichos, Los Desastres de la Guerra, Tauromaquia y Los Disparates, abriendo un camino que le llevará a Las Pinturas Negras.
Compra La Quinta del Sordo, en las afueras de Madrid. Vio, en aquellas paredes, el sitio donde dar, por fin, vida vergonzante y oculta a imágenes, colores, formas y composiciones, ya anunciadas en sus grabados, que venían torturándole y a las que, su personalidad pacata, impedía dar manifestación pública.
Y ya con 73 años, cuando otros se limitan a copiarse, pinta, para su exclusivo deleite, las Pinturas Negras que, de forma milagrosa, han podido ser trasladadas, de la pared al lienzo, para que, al alcance de todos, sepamos cómo veía a aquella España.
Goya fue un hombre medroso que, a pesar de su ramalazo y amistades liberales, contemporizó con todas las tendencias, incluidos los franceses invasores, llegando a pintar a José I. En la restauración de Fernando VII se le señaló como Liberal y afrancesado y hasta La Inquisición le anduvo merodeando por pintar La Maja Desnuda.
Esta peligrosa situación aconsejó, al pobre viejo, a autoexiliarse en Burdeos, ya con setenta y siete años. Allí murió en 1828.
Y… amigos, lo de siempre. Nadie se acordó de él hasta 1869 en que se iniciaron gestiones para el traslado de sus restos. En 1888 se hizo, por fin, una primera exhumación encontrando sus despojos esparcidos por el suelo y……sin la cabeza. Por fin en 1899, setenta y un año después de su muerte, lo que quedaba de sus restos, llegó a Madrid.
Nuestro respeto al talento no tiene igual.