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EDITORIAL

De los muertos por calor al caos por el temporal: el cambio climático se ceba con España

EL IMPARCIAL
jueves 15 de agosto de 2024, 08:15h
Actualizado el: 15/08/2024 09:46h

El cambio climático que produce un descontrolado calentamiento global del planeta está causando estragos en todo el mundo, también en España. Este verano, ya ha provocado más de 1.350 muertes en nuestro país por el intenso calor, mientras los embalses han reducido drásticamente sus reservas. La sequía vuelve a amenazar a muchos lugares de nuestra geografía. Pero, inesperadamente, este miércoles han dado un vuelco los termómetros con la llegada de una vaguada fría a causa de los vaivenes del clima provocados por ese cambio climático, que ahora está azotando la vertiente mediterránea y el Pirineo. De momento, ya han sufrido heridas 9 personas, 53 vuelos han sido cancelados debido al temporal de lluvias, viento y oleaje que ha atravesado Baleares y el tercio oriental peninsular.

Según el último informe del Programa de la ONU para el Medio Ambiente, la comunidad internacional continúa aún muy por debajo de los objetivos del Acuerdo de París de 2015, que proponía limitar la subida de la temperatura a menos de 2 grados. De hecho, si nada cambia, lo más probable es que a finales de este siglo la temperatura media del planeta haya aumentado en 2,8 grados, con consecuencias catastróficas para muchos lugares.

La Cumbre del Clima de Glasgow terminó con un acuerdo de mínimos en el que las 197 naciones del planeta únicamente se comprometieron a "redoblar esfuerzos y repensar sus estrategias" en la COP27. Sin embargo, no se comprometieron los países más contaminantes como Estados Unidos y China, responsables de la mitad de los 32.000 millones de toneladas de gases de efecto invernadero que cada año se emiten a la atmósfera, lo que no parece augurar un futuro halagüeño.

El cambio climático supone la alteración de la composición de la atmósfera global que causa múltiples consecuencias negativas para la naturaleza y la vida como la desertificación, la subida del nivel del mar o las temperaturas extremas. Y, como decíamos, España es uno de los países más amenazados. Sus consecuencias ya son palpables: alargamiento de los veranos en cinco semanas desde los años setenta, según la Agencia Estatal de Meteorología; la disminución de los caudales de los ríos, en algunos casos más del 20 por ciento; la expansión del clima semiárido en unos 30.000 kilómetros cuadrados, y el incremento en frecuencia e intensidad de las olas de calor y las sequías. De seguir así, las previsiones apuntan al agravamiento de estos y otros síntomas como el incremento de las temperaturas máximas y mínimas. Todas las Administraciones, empezando por el Gobierno, están obligadas a enfrentarse a esta tragedia climática. La ecología no puede ser un simple eslogan. Es una obligación.

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