La pérdida de valores éticos y morales, extendida por todo el mundo con dos feroces guerras declaradas, cuyo costo mayor -como siempre- lo pagan los inocentes, también se profundiza en la Argentina con una devastadora situación social y una decadencia cultural, que desde hace décadas se viene padeciendo. Esta abrumadora caída se ha profundizado ahora en un espiral de escándalos que supera con creces la literatura de ficción. Sin pudor, del modo más burdo, a través de redes sociales y medios masivos de comunicación, todo trasciende públicamente y no hace falta demasiada imaginación ni ser analista político o sociólogo, para comprobar lo dicho. Como en una opereta de Ruggero Leoncavallo o de Giacomo Puccini, la caída es tan abrupta y escabrosa que todo el tiempo se producen situaciones menos creíbles que grotescas.
Sin embargo, el Gobierno entiende que está atravesando por un gran momento. Tanto es así que el Presidente Milei, después de un falaz (y como además es su costumbre), mal educado y agresivo análisis, concluye diciendo que “lo que sucede es que la gente está cada vez más (luego la mala palabra)… y no la quiere ver”. Claro, desde la óptica economicista, que mira la realidad solamente bajo ese aspecto, las cosas marchan sobre ruedas. Y esto le permite a Milei y a su Ministro de Economía ufanarse de estar atravesando por una etapa brillante. Pero el asunto pasa por lo social y por el ingreso de dólares genuinos, que acaso puedan venir del campo (todavía no se sabe), o la otra es buscarlos a través de nuevos acuerdos con el Fondo Monetario Internacional, con bancos privados o también con los usureros de países árabes.
Pero hay otro asunto, el más sensible, que se da en el orden interno, y sigue mereciendo el repudio de una gran mayoría: la visita a los condenados por la represión durante la dictadura militar, léase la represión del Estado; sin duda, la peor que puede sufrir un pueblo. Varios congresistas de La Libertad Avanza, el movimiento político de la diarquía de los hermanos Milei, hicieron una visita a la cárcel que deja ver algunas cartas repudiables escondidas bajo la manga. Acto seguido se conoció una cifra fabulosa de dinero destinado a revivir el servicio de espionaje, al tiempo que se afirma que no lo hay fondos para jubilados, salud, educación y cultura; aunque, por otro lado, se renuevan contratos de experimentados operadores de lo que vuelve a ser el SIDE (Servicio de Inteligencia del Estado), donde estarían al frente como funcionarios reconocidos personajes de triste fama. El Gobierno, en tanto, intenta convencer a algunos gobernadores para que los representantes de las provincias en el Congreso den acuerdo en ambas cámaras para establecer un escandaloso mamarracho persecutorio, que le sale al país un ojo de la cara. Los mencionados personajes, de penoso y repudiable pasado, además del alto costo que significan, mezclados con la política y las instituciones han sido con cualquier Gobierno, siempre un veneno mortal para la ciudadanía.
Esto ha llevado a que el actual hombre más influyente del Presidente, y asesor todo terreno, muy comparable al temible y remoto López Rega de los tiempos de Perón, sea el que controle esos servicios, que significan la perversión de las prácticas más espurias de la política. Algunos culpan también a ese asesor de haber sido el enlace con los represores que algunos tratan de excarcelar, visitados, como ya se señaló, por diputados y senadores de La Libertad Avanza.
No es todo, por supuesto, al frente de esta camarilla del espionaje aparece en escena Horacio Antonio Stiuso, un personaje que tuvo ilimitado poder en la SIDE, hasta que se peleó, casi tomándose de los pelos, con la doctora Cristina Kirchner por asuntos no demasiado claros (algunos los mezclan con el terrorismo Iraní), y debió soportar un áspero y virtual exilio durante los últimos años; en especial, por haber hecho operaciones mediáticas para desprestigiar a políticos opositores de los kirchner, a empresarios y a periodistas independientes.
Estos espionajes, muy dignos de la Pantera Rosa, obviamente no son novedosos, ya que no hay demasiado para espiar; pero, lo cierto, es que ahora el espía mayor regresó reivindicado y ya, aunque no tenga ningún cargo oficial para operar en el Servicio de Inteligencia, forman parte del staff ejecutivo; luego de haber tenido un encuentro privado en la diarquía Milei. Junto a él regresan otros colegas suyos también tomados de la mano del asesor presidencial. La lista parece ser larga y cuenta, además, con la asistencia de varios conocidos youtubers que ahora muestran una clara simpatía por el gobierno de Milei, como hasta no hace mucho la mostraban por la doctora Kirchner, el ex Ministro de Economía y candidato a Presidente Sergio Massa y el fracasado (ahora envuelto en escándalos) ex presidente Alberto Fernández. Ya es fama, que YouTube y las redes sociales, junto a los costosos viajes al exterior son la especialidad del presidente Milei, más que las de gobernar para su pueblo. Esto hace que muchos funcionarios, con cargos oficiales, se pongan a disposición de este tristemente espía serial.
Al parecer, también se pidió a los gobernadores que lo ayuden para que el DNU (decreto de necesidad y urgencia), que dispone de más de 100 mil millones de pesos para la SIDE, fuera aprobado por el Congreso. Ese enorme volumen de dinero tiene dos objeciones: son recursos del Estado que se pueden gastar sin rendir cuentas (ha trascendido que más de la mitad ya fue usado). Pero claro, falta un detalle, la aprobación política; favor (o mejor dicho soborno) que trata de pasar por encima de ambas Cámaras, y ha sido pedido a gobernadores que no reciben desde hace meses el dinero que les corresponde a sus provincias por la Coparticipación Federal. “¿Y los fondos que por ley son nuestros para cuándo, señor Presidente?”, le reclamaron al Gobierno varios mandatarios provinciales.
Claro que tampoco es todo. Mientras tanto la microeconomía que se aplica no está funcionando y eso aleja cada vez al Gobierno de la simpatía social. Si bien se ha bajado la inflación por el estancamiento del consumo y se han reducido algunos puntos del déficit fiscal, la desocupación y la pobreza siguen creciendo y hacen que la salud, la asistencia social, la educación y la cultura tengan menos presupuestos o se los pode directamente (motosierra mediante) sin consideración.
A todo esto se suman legiones de personajes que ya forman parte de una nueva especie en esta sociedad del espectáculo (llamémosle de alguna manera, pensando en Guy Debord o en los “Cómicos de la Legua”), donde la información se concentra en la intimidad del ya célebre golpeador de mujeres, el ex presidente Alberto Fernández. Un caso patológico, ya catalogado como casi policial, que no deja de causar asombro en este derrumbe de muros donde escenas de agresión tan repudiables, han quedado expuesta y a la vista de una esfera mediática, que hasta da vergüenza ajena.
Cuando todo se aplebeya, pueden bastar cuatro selfies y algunos chats para que la corrupción por un tramposo asunto de seguros y varias palizas a su ex mujer, terminen por sepultar -sin duda para siempre y sin retorno-, al fracasado y ya repudiado ex presidente Fernández. Sin dejar de tener en cuenta que sus predecesores pecaron tal vez un poco menos, cuando en la Argentina todavía existía la privacidad. Ya es tradición que muy rara vez se condene al corrupto, aunque sí se lo culpa al que se muestra incapaz de ocultar sus impúdicos actos deleznables. Hablando en buen criollo, la Argentina es un país donde no se castiga al delincuente, sino al imbécil. Y ex Presidente supera todo lo imaginable.
El doctor Milei, en tanto, se muestra públicamente con otra señora de la llamada farándula; aunque en este caso propinándole besos de intimidad amatoria. Para redondear agreguemos que los actos deleznables de la política, se ven cada vez similares unos a otros: el actual mandatario se empieza a parecer tanto a la repudiada casta, que ya se confunde con ella. Escarnio que el sentido común repudia, cuando el principal actor se muestra a cara descubierta.
Sin embargo, la castigada ciudadanía, ocupada en sobrevivir, casi ni se asombra de estos espantosos sucesos; ya que está acostumbrada a la doblez de los políticos argentinos, que ahora, como si fuera poco, se han aumentado de una manera increíble sus dietas por no trabajar; pero éstos hechos tienen ahora componentes que resultan mortíferos para el que los sobrelleva: en este caso al mostrar una intimidad que se pasa por el trasero los valores que todos afirman defender.
La doctora Kirchner, madre de casi todas las criaturas, haciéndose la desentendida (como si aquí no hubiera sucedido nada) mira para otro lado y desliza palabras poco menos que insípidas sobre el pollo que lleva su mismo apellido y ella llevó a la Presidencia de la República. En fin, repudiables asuntos de un sistema político que se sigue cayendo a pedazos y donde -como diría el poeta y filósofo del tango-, se llora la Biblia junto al calefón y da lo mismo ser chorro que un gran profesor.